Los Javis llevan a Cannes a un Lorca queer, a Glenn Close y a Penélope Cruz en un tanque

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Cannes (Francia), 21 may (EFE).- Javier Ambrossi y Javier Calvo, 'los Javis', presentaron este jueves en la competición del Festival de Cannes su ambiciosa 'La bola negra', una "película grande para reivindicar que las historias LGTBIQ+ pueden ser grandes" y en la que los directores querían emocionarse con Glenn Close y ver a Penélope Cruz "subida a un tanque".

Tres objetivos conseguidos para una película que ha gustado mucho en el festival y en la que los directores también han querido hacer un guiño a 'Titanic' y que habla "de la imposibilidad de expresarte", como explicaron Ambrossi y Calvo a un grupo de medios españoles antes del estreno del filme.

La película parte de 'La bola negra', obra inacabada de Federico García Lorca, de la que solo se conservan cuatro páginas y que iba a ser su primer trabajo con un protagonista homosexual. Eso lo unieron a 'La piedra oscura', la obra de teatro de Alberto Conejero sobre dos hombres que se encuentran en un hospital militar de Santander y uno de ellos es Rafael Rodríguez Rapún, el último compañero del poeta granadino.

"Leímos las páginas de 'La bola negra', nos llamaron mucho la atención los esquiadores y la nieve, esos dos personajes que aparecen ahí al final", explica Calvo, que a partir de ahí empezaron a imaginar el resto de la obra y vieron claramente que había que darle un contrapunto contemporáneo.

Así la película se centra en tres hombres en tres épocas diferentes: 1932, con Carlos en Granada, que es la historia de la obra inconclusa de Lorca; 1936, donde Esteban, un joven fascista, se encuentra con Rodríguez Rapún, prisionero republicano, y 2017, con Alberto, un historiador, que descubre que su abuelo, al que no conoció, ha muerto.

"Fuimos poco a poco hilando esta película. Han sido tres años pensándola", precisó Calvo.

La película está protagonizada por el cantante Guitarricadelafuente en su debut en el cine, como Esteban, Miguel Bernardeau (Rodríguez Rapún), Carlos González (Alberto), Milo Quifes (Carlos) y las colaboraciones de Penélope Cruz, Lola Dueñas y Glenn Close.

La actriz estadounidense es fan de la serie 'La mesías' y contactó con 'los Javis' para conocerlos. Hablaron de varios proyectos que no se concretaron y finalmente le propusieron participar en 'La bola negra' como una reputada hispanista. Ella no habla ni una palabra, pero dijo: "Vamos a hacerlo". "Entonces lo escribimos, se lo mandamos y dijo sí esa misma noche", recuerda Calvo.

Algo parecido ocurrió con Penélope Cruz, como señaló Ambrossi. La actriz madrileña les contactó cuando oyó hablar de esta película y dijo que quería estar en ella.

Había un papel de cupletista y coincidió con que ella quería hacer un musical. Y lo que ha quedado es "Penélope Cruz con 500 y pico figurantes", con una peluca rubia y "subida a un tanque rodeada de tíos que la quieren tocar" y ella diciendo "no toques, hostia".

"Es la película que nosotros querríamos ver", afirmó Ambrossi, mientras que Calvo agrega: "Eso es lo que yo quiero, hacer soñar a la gente".

Pero además de hacer soñar a la gente, los directores están comprometidos con sus valores y lo que representan.

"Queríamos que fuese una película grande para reivindicar que las historias LGTBIQ+ pueden ser grandes y que no tienen por qué apelar a un nicho, sino que, como siempre hemos hecho, queremos llegar con historias nuestras a todo el mundo", destaca Ambrossi.

Y querían que estuviera protagonizada por tres personajes abiertamente homosexuales. Que no porque fuera un proyecto grande el protagonista fuera un hetero, afirma el director.

Porque, al fin y al cabo, en el centro de la película está García Lorca, al que "mataron por maricón", recuerda Ambrossi.

"Creo que este Federico queer no ha estado casi nada presente en el arte en nuestro país", afirmó Calvo y ese es el lado del autor de 'Bodas de sangre' que ellos han querido mostrar.

Y esto se une con uno de los motores de la película: la imposibilidad de expresarte. Porque además de los amores enterrados, también están los que no pueden existir. "Los que ni siquiera te puedes reconocer a ti mismo, ni decir que eres homosexual", como ocurre en la película.

"Vivimos en un presente en el que, para honrar a la gente que ha luchado y que ha muerto, tenemos por lo menos que intentar ser felices, intentar disfrutar de nuestra libertad y reivindicar que no se puede dar ni un paso atrás y que no se va a dar", insisten hablando entre los dos.

Pero Calvo reconoce que "la amenaza existe". "La estamos viendo todos los días en el telediario y en la calle (...) Hay gente que está intentando poner de moda la intolerancia del fascismo, y eso es así y creo que nuestro trabajo es que eso no suceda, emocionando a la gente, haciéndole partícipe de historias con las que puedan involucrarse desde el alma, desde el corazón".