El total de la droga incautada, 502 kilos, es el segundo mayor decomiso en lo que va del año en Nicaragua, detrás de los 1.312 kilos de cocaína decomisados a finales de marzo en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, que comparte con Costa Rica, de acuerdo con información oficial.
El decomiso de la poco más de media tonelada se produjo en la víspera en el municipio de Wiwili, departamento (provincia) de Jinotega, fronterizo con Honduras, según dijo el codirector de la Policía Nacional, Victoriano Ruiz, en una comparecencia de prensa conjunta con altos mandos del Ejército.
El jefe policial explicó que en la operación antidrogas allanaron la vivienda del nicaragüense Jonathan Garmendia Barrientos, donde capturaron a los también nicaragüenses Darwin Wilfredo Castellón Rodríguez, conductor de un camión, y a Jairo Josué Rodríguez Cruz, conductor de una camioneta, ambos vehículos con matrícula de Managua, "encargados del traslado y custodia de la droga propiedad del prófugo Jonathan Garmendia Barrientos".
En la inspección al vehículo de carga pesada se encontraron 440 paquetes rectangulares envueltos en cinta adhesiva, que en la prueba de campo dieron positivo a cocaína con un peso total de 502 kilogramos, según la versión policial y militar.
Las autoridades nicaragüenses -que incautaron la droga, dos camionetas, un camión, y una pistola, y detuvieron a los dos conductores- ejecutan una estrategia que denominan Muro de Contención, que tiene como objeto evitar la circulación de la droga o dinero vinculado al narcotráfico, para la cual mantienen "estrechos lazos de cooperación" con los países de la región, así como con Estados Unidos, México y Rusia.
Nicaragua se encuentra geográficamente ubicada en un corredor de alto tráfico de la droga que se produce en Suramérica y que luego es trasladada mayoritariamente a Norteamérica.
