El capitán del naufragio indonesio con familia española es condenado a 3,5 años de prisión

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Labuan Bajo (Indonesia)/Bangkok, 25 may (EFE).- El capitán del barco que naufragó el pasado diciembre en Indonesia con una familia de seis españoles a bordo, con cuatro fallecidos y dos supervivientes, fue condenado este lunes a 3 años y medio de cárcel al ser hallado culpable de un delito de negligencia.

Así lo dictó en la sentencia el tribunal de Labuan Bajo, cerca del Parque Nacional de Komodo, donde sucedió el accidente, que también halló culpable al jefe de la sala de máquinas, a quien condenó a dos años y seis meses de prisión.

La corte dio por válida la investigación policial que señaló que el capitán no controlaba el timón en el momento del siniestro, sino el jefe de máquinas, quien no contaba con la licencia adecuada.

"El capitán delegó la autoridad de navegación en otra persona. Sin embargo, la responsabilidad sigue siendo suya (...) El capitán está obligado a prevenir o anticipar un riesgo o peligro, no solo a responder ante la situación", apuntó el panel de tres magistrados durante la lectura de la sentencia.

Los jueces también determinaron que el capitán actuó de manera negligente al no informar a los pasajeros sobre los procedimientos de seguridad, como el uso de chalecos salvavidas, y no prestar auxilio a las víctimas cuando el barco comenzó a hundirse.

Por su parte, el abogado que defiende a los dos acusados, Yohanes Baptista, declaró a EFE que cuenta con siete días para considerar si apelan el dictamen del tribunal.

El barco turístico KM Putri Sakinah se hundió en aguas de la isla de Padar -en Komodo- alrededor de las 20:30 hora local del 26 de diciembre (12:30 GMT) tras recibir el impacto de grandes olas que hicieron que la nave zozobrara, recoge la sentencia.

Tras el accidente se activó un operativo de búsqueda para los cuatro españoles desaparecidos.

Después de 15 días, los rescatistas recuperaron los cuerpos de Fernando Martín, exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia CF; un hijo de este; y una hija de Andrea Ortuño, quien sobrevivió junto a otra hija.

El cuerpo de otro hijo de la superviviente y de una expareja nunca fue encontrado.

Además de las dos españolas y los dos condenados, otros dos tripulantes y un guía turístico -todos indonesios- también sobrevivieron.

Los magistrados señalaron en su fallo que tanto el capitán, quien adquirió su licencia de navegación "mediante pago", como el tripulante desempeñaban sus funciones "sin recibir la formación" que requerían sus puestos de trabajo.

El capitán "sabía desde el principio que no tenía el conocimiento adecuado, pero aún así opto por desempeñar su función" al frente de la nave, indicó el tribunal.

La carencia de formación "constituye una forma de aceptar de manera consciente" el riesgo de un incidente con consecuencias fatales para las que "no estaban cualificados", remarcó el tribunal.

A finales de marzo, Ortuño declaró por videoconferencia que los tripulantes "nunca socorrieron" a sus hijos y marido fallecidos y que en "ningún momento" les explicaron los protocolos de seguridad.

"No queremos entrar a valorar las penas impuestas, porque ninguna resolución devolverá a quienes perdimos. Sin embargo, sí consideramos importante dejar claro que, tal y como ha quedado reflejado durante el procedimiento, las medidas de seguridad adecuadas no se produjeron ni antes, ni durante, ni después de los hechos", dice el comunicado enviado hoy a EFE por los familiares.

El texto apunta que la familia recibió la sentencia con "una mezcla de emociones", ya que el procedimiento "ha permitido sacar a la luz una serie de irregularidades", en referencia a las titulaciones del capitán y tripulante.

"Consideramos que ahora corresponde a la Justicia continuar profundizando en cuestiones relevantes derivadas de la investigación, especialmente en relación con quienes contrataron a personal presuntamente no habilitado y con quienes permitieron la operativa de embarcaciones en esas condiciones", apuntan.

"Queremos destacar que, más allá de la dimensión jurídica, la empatía y el respecto hacia las víctimas y sus familias deben seguir ocupando un lugar central", enfatiza la familia.