Condenan en Brasil a hombre por someter a paraguayos a trabajo esclavo en fábrica clandestina

Grupo de detenidos acostados en un almacén, rodeados por agentes de seguridad vigilantes y un vehículo de carga al fondo.
Los paraguayos fueron rescatados el año pasado por la Policía Federal.Gentileza

BRASIL. La Justicia Laboral brasileña condenó a un hombre acusado por mantener a 14 paraguayos en condiciones infrahumanas en una fábrica clandestina de cigarrillos instalada en la ciudad de Ourinhos, en el estado de São Paulo.

El fallo emitido por el Tribunal Laboral de Bauru establece el pago de una indemnización de R$ 2 millones por daños morales colectivos, tras comprobarse la existencia de prácticas análogas a la esclavitud y trata de personas. La sentencia aún puede ser apelada ante el Tribunal Regional del Trabajo de la 15ª Región.

La causa se inició luego del operativo denominado Chrysós, desarrollada en julio de 2025 por la Policía Federal de Brasil, en coordinación con el Ministerio Público del Trabajo brasileño. Durante el operativo fueron rescatados 14 trabajadores paraguayos que permanecían sometidos a extensas jornadas laborales y condiciones degradantes.

Reclutaban en Paraguay

Según las investigaciones, la red operaba principalmente en zonas fronterizas de Alto Paraná y Canindeyú, donde reclutadores contactaban a jóvenes de entre 19 y 35 años a través de WhatsApp. Les prometían salarios elevados, hospedaje y el pago de los gastos de traslado para convencerlos de viajar a Brasil.

Las víctimas ingresaban al país vecino por el estado de Paraná, y posteriormente eran trasladadas a fábricas clandestinas ubicadas en São Paulo y Río de Janeiro, donde falsificaban cigarrillos de marcas paraguayos.

Jornadas extenuantes e incomunicados

Una vez en territorio brasileño, los trabajadores eran obligados a cumplir jornadas de hasta 14 horas de trabajo, sin descanso semanal y sin equipos de protección.

De acuerdo con el expediente judicial, los celulares eran retenidos apenas llegaban al lugar y solo se comunicaban con sus familiares cada 15 días, utilizando un único aparato celular.

Además, las víctimas vivían las 24 horas dentro del mismo tinglado donde funcionaban las máquinas de producción de cigarrillos.

Según se demostró en el juicio, el condenado cumplía funciones logísticas dentro del esquema criminal y utilizaba nombres falsos en aplicaciones de mensajería para coordinar el abastecimiento y la producción clandestina.

El acusado no presentó defensa ni compareció ante la Justicia, motivo por el cual fue declarado en rebeldía.