La monarca, de 55 años, participó junto a otros aspirantes en varias jornadas de instrucción que incluyeron ejercicios de campo y tras finalizar el programa inicial recibió la característica boina militar en un acto en el cuartel Trip van Zoudtlandt, al que asistieron el rey Guillermo Alejandro y dos de sus hijas, las princesas Amalia y Ariane.
El Ministerio de Defensa informó de que la reina está adscrita como reservista a la Casa Militar del Rey, el organismo encargado de coordinar los asuntos militares de la Casa Real, y una vez concluya la totalidad de la formación, Máxima será ascendida directamente al rango de teniente coronel.
Debido al carácter representativo y general de las funciones que tendrá dentro de las Fuerzas Armadas, la reina no quedará integrada en ningún regimiento o cuerpo específico y, por ello, porta en su boina el emblema del Estado Mayor General, formado por un león sobre fondo rojo.
El rey y la heredera al trono, Amalia, acudieron a la ceremonia vestidos con uniformes militares.
El comandante de la Academia de Defensa de Países Bajos destacó la implicación de la Casa Real con las Fuerzas Armadas y elogió la decisión de la reina de incorporarse como reservista.
En su intervención aseguró que Máxima "entusiasma, motiva e inspira", y la calificó como "un ejemplo para muchos".
Defensa recordó la importancia de los reservistas para la capacidad operativa del Ejército neerlandés, puesto que estos militares voluntarios complementan a las unidades regulares y participan en ejercicios, entrenamientos y programas de formación para mantener su preparación.
"La condición de reservista es voluntaria, aunque conlleva obligaciones", recordó Defensa.
La incorporación de Máxima a la reserva militar encaja en la larga tradición de vinculación entre la monarquía neerlandesa y las Fuerzas Armadas. El rey Guillermo Alejandro desarrolló parte de su carrera militar en la Marina, el Ejército de Tierra y la Fuerza Aérea, mientras que la princesa heredera Amalia también ha seguido una formación militar en los últimos años.
La vinculación de la monarca al Ejército también tiene un valor simbólico en estos momentos, puesto que el Gobierno neerlandés está tratando de impulsar un mayor protagonismo de los reservistas dentro de las Fuerzas Armadas y de atraer a nuevos reclutas en general.
