En su mensaje, el Papa explicó que “la vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón, a menudo tan inquieto, y nos permite encontrarnos como hermanos y hermanas en la alegría del Espíritu”.
Afirmó que “la Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro” pero que, por contraste, “comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez”.
Agregó que “quien no acoge a este Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo” y recordó las palabras de san Pablo en sus cartas a los corintios:
“Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz”.
Lea más: Además de Perú y Uruguay, el papa León XIV podría visitar Argentina
