Después, en un encuentro con personalidades del mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte, León XIV recibió una de las ovaciones más larga de todo su pontificado, y animó a la sociedad y a las instituciones a impulsar un “diálogo social” en el que la Iglesia, con sus errores y aciertos, anhela participar en contacto con el mundo contemporáneo.
“Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano”. Fue uno de los mensajes más potentes que dejó el pontífice en la homilía de la misa, en la que además instó a los católicos españoles a implicarse en los desafíos de la sociedad: “Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado”.
Desde ahí, lanzó una invitación generalizada a salir del “egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada”, así como a abrirse “a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren y a quienes han perdido la esperanza”.
León XIV en España: “llamados a no huir”
“Nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”, subrayó.
En su encuentro con representantes de la sociedad civil en el recinto Movistar Arena, el papa instó a que “la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses.
A la universidad le pidió que “no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad”, llamó al mundo del arte a que “no tenga como fin sólo a las élites” y apeló a que “el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio”.
Procesión del Corpus Christi
Terminada la misa, León XIV presidió la procesión del Corpus Christi por la plaza de Cibeles y la calle de Alcalá tras una custodia del Santísimo Sacramento que se guarda en el Museo de la Catedral de la Almudena de la capital española.
El pontífice procesionó bajo palio, una tradición antigua que León XIV recuperó el año pasado en el Corpus por las calles de Roma.
La procesión dejó la imagen inédita de un papa procesionando con por una engalanada calle de Alcalá, convertida en una gran alfombra floral con más de 30.000 claveles gracias al trabajo de la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas (Pontevedra, Galicia, noroeste).
Aunque una mayoría de los congregados para ver al papa eran españoles (no en vano León XIV es el primer pontífice que pisa el país desde que lo hiciera Benedicto XVI en 2011 para las JMJ y el viaje apostólico está siendo todo un acontecimiento nacional), también había una gran multitud de nacionalidades entre los devotos reunidos en el centro de Madrid.
Era el caso de Anastasi (religiosa congoleña que vive en Bilbao, en el norte de España), Getulia y Karina (mexicanas y residentes en Tres Cantos, cerca de Madrid), un grupo de tres religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la Merced.
También de Luis Ángel, venezolano que vive en Alcoy (este de España) y que llegó pronto a las inmediaciones de Cibeles para encontrar una buena posición de cara a la misa, y de Fernando, de Nicaragua y que forma parte de un seminario internacional que ha reunido a unas cincuenta personas en Madrid.
“Que quien busca la libertad la encuentre en tu amor de padre”. Con esta leyenda en la parte trasera de la camiseta acudieron a la misa 16 presos de la cárcel madrileña de Soto del Real, emocionados por haber sentido que León XIV, un hombre “sincero y noble”, estaba con ellos.
Jefferson, ecuatoriano, y Manuel Jesús, originario de la República Dominicana, estuvieron entre los 16 elegidos.
El calor no fue impedimento para que cientos de miles de personas salieran a las calles y esperasen horas para ver pasar al papa.
Antes de la misa, el papa recorrió en papamóvil varias calles de Madrid y no tuvo reparo en pedir que parasen cuando lo consideró necesario, siempre para saludar a los fieles y bendecir a algún bebé que le acercaban al vehículo los miembros de su escolta.
León XIV recibió de manos del alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, la Llave de Oro de la ciudad y firmó en el libro de honor, donde dejó escrito su deseo de que “Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los antiguos valores humanos”.
Durante este domingo se despejó también una de las principales incógnitas de su primer viaje a España: el papa se reunirá el lunes por la tarde con víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia en la Nunciatura de Madrid, donde se aloja durante su estancia en la capital.
