"Las democracias deben ser lúcidas, fuertes y capaces de actuar juntas. Debemos reforzar nuestra autonomía de decisión, nuestra seguridad económica, nuestra resiliencia industrial, energética y tecnológica; en una palabra, nuestra soberanía", afirmó Macron, anfitrión de la cumbre del Grupo de los Siete que se desarrollará en Évian (este) del lunes al miércoles de la semana que viene.
Durante una comparecencia conjunta en el Palacio del Elíseo con el primer ministro canadiense, Mark Carney, Macron destacó la "gran convergencia de puntos de vista" entre Francia y Canadá y aseguró que ambos países comparten una misma "lectura" de los desafíos internacionales.
La situación internacional centrará, de hecho, buena parte de las conversaciones de los líderes del bloque, formado por Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón.
Macron reiteró el apoyo de Francia y Canadá a Ucrania frente a la invasión rusa y agradeció la presencia de Ottawa en la coalición de los voluntarios para ayudar a Kiev.
Sobre Oriente Medio consideró que la vía diplomática sigue siendo la única solución viable para los conflictos de la región y expresó su esperanza de que EE.UU. e Irán alcancen "muy pronto" un acuerdo.
Francia, añadió, está dispuesta a contribuir a su aplicación, especialmente para garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz y respaldar un pacto que aborde las cuestiones nucleares, balísticas y de estabilidad regional.
Macron reafirmó, además, el respaldo de Francia y Canadá a la soberanía e integridad territorial del Líbano y defendió que no podrá alcanzarse una paz duradera en Oriente Medio sin la estabilización de Gaza y la aplicación de la solución de los dos Estados para solucionar el conflicto palestino-israelí.
Sostuvo que el actual contexto internacional está marcado por la contestación de las reglas, la coerción económica, las injerencias extranjeras y las campañas de desinformación, por lo que consideró imprescindible que las democracias refuercen su capacidad de actuación sin que ello suponga un repliegue sobre sí mismas.
La economía y el comercio serán otros de los grandes temas de discusión, señaló Macron tras advertir que las tensiones comerciales son perjudiciales para el crecimiento mundial, y reiteró su apuesta por un sistema de libre comercio basado en reglas comunes y contrario a cualquier forma de coerción económica.
En ese punto, destacó la celebración la víspera de una cumbre por videoconferencia para activar un diálogo internacional sobre la necesidad de acometer los desequilibrios macroeconómicos globales con la participación de los países del G7, China, el Fondo Monetario Internacional y otros socios internacionales, entre ellos Brasil.
El mandatario francés señaló que los líderes del G7 debatirán además sobre la protección de los menores en internet. Defendió la necesidad de impedir que los niños estén expuestos a contenidos peligrosos y denunció la influencia de algoritmos "adictivos y opacos", al tiempo que celebró que cada vez más países se sumen a las iniciativas regulatorias impulsadas en este ámbito.
"Compartimos aquí el mismo objetivo: antes de cierta edad, nuestros hijos no deben estar expuestos a contenidos peligrosos y sus cerebros no pueden ser capturados por algoritmos adictivos y opacos. Cuantos más seamos en decirlo, más podremos influir en la regulación en este ámbito", subrayó.
El jefe del Estado francés indicó que la inteligencia artificial, las tecnologías cuánticas, la energía nuclear civil, los minerales críticos y estratégicos y la transición energética figurarán igualmente entre los asuntos prioritarios de la cumbre. Según explicó, estos sectores son fundamentales para reforzar la soberanía económica y tecnológica de las grandes democracias.
A pocos días de la cumbre del G7, el presidente francés concluyó que la convergencia franco-canadiense constituye "un motor" para impulsar una agenda basada en la defensa de las democracias, el multilateralismo y el respeto del orden internacional.
"Estoy convencido de que el orden mundial del futuro se construirá en parte desde Europa, y Canadá quiere formar parte de ese proyecto", declaró, por su parte, Carney.
