El Mercosur y EFTA rubricaron este acuerdo comercial, que crea un mercado de 300 millones de personas, en Río de Janeiro el 16 de septiembre de 2025.
Una vez que entre en vigor suprimirá por completo los aranceles aplicados a las importaciones de productos industriales y pesqueros originarios del bloque suramericano.
Por su parte, Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) contará con un plazo de hasta quince años para completar un proceso escalonado de desgravación arancelaria aplicado a las importaciones industriales provenientes de sus nuevos socios europeos.
¿Habrá reconsideración?
No obstante, el Ejecutivo confía en que la decisión pueda ser revertida en los próximos meses durante el trámite legislativo en la Cámara Alta helvética.
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La vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, no ocultó el impacto negativo de la votación, aunque matizó que las conversaciones mantenidas con las autoridades suizas abren una puerta al optimismo.
Según detalló la funcionaria en declaraciones a la prensa, la previsión es que el acuerdo sea remitido al Senado suizo una vez finalizado el verano europeo, “pasado julio o agosto”.
“Ahí imaginan que la discusión va a ser diferente y que va a haber una aprobación”, explicó Csukasi.
Reacciones en Uruguay
De confirmarse ese escenario y obtener luz verde en el Senado, el documento regresaría a la Cámara de Diputados para una nueva consideración, instancia en la que Montevideo espera un desenlace “positivo”.
Para facilitar este avance, la diplomacia uruguaya ha decidido asumir un rol proactivo. Csukasi anunció que su cartera se ha puesto “a las órdenes” y se ha ofrecido para viajar a Suiza y entablar diálogos directos con representantes de todo el espectro político, tanto “de izquierdas” como de “derechas”.
El objetivo de estos encuentros será “explicar por qué estos acuerdos, en particular en este momento del mundo, son importantes”.
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“Tropiezo” parlamentario
En este sentido, la vicecanciller subrayó como aval que la política de apertura comercial y la ratificación de este tipo de tratados gozan de “una enorme aprobación y un enorme respaldo” a nivel político y partidario interno en Uruguay.
Finalmente, Csukasi aclaró que el tropiezo parlamentario en Suiza no paraliza los avances del tratado con el resto de los países europeos que conforman el bloque EFTA. “Esto no significa que el acuerdo no siga su cauce, por ejemplo, para Uruguay y para Noruega o Islandia, que también ya lo han aprobado”, concluyó.
En este sentido, el pasado miércoles, el Parlamento uruguayo dio su ratificación definitiva al acuerdo al completar su tratamiento parlamentario en la Cámara de Representantes.
