El Ejecutivo israelí, impulsado por el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, y el ministro de Justicia, Yariv Levin, acordó no reconocer las decisiones del Consejo de la Segunda Autoridad de Televisión y Radio de Israel mientras el organismo no cumpla los requisitos legales de quórum establecidos por la ley, según recoge el diario The Times of Israel.
La decisión se produce tras un fallo del Tribunal Supremo que permitió la reanudación de la actividad del regulador pese a la falta de miembros suficientes para alcanzar el quórum mínimo, en el contexto de una disputa sobre la composición del organismo y su capacidad de funcionamiento, informa el mismo medio.
Según este diario, el Gobierno sostiene que la sentencia judicial contradice el texto de la legislación vigente y defiende que todas las autoridades del Estado, incluido el poder judicial, deben ajustarse estrictamente a la ley aprobada por la Knéset (Parlamento israelí).
La reacción institucional ha sido inmediata. El presidente israelí, Isaac Herzog, advirtió en la red social X de que las declaraciones de incumplimiento de resoluciones judiciales “dañan el núcleo de la unidad del pueblo” y subrayó que no acatar decisiones judiciales constituye una “línea roja que no debe cruzarse bajo ninguna circunstancia”.
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En el plano político, la oposición en bloque condenó la medida. Su actual líder, Yair Lapid, quien encabeza la formación centroderechista Beyachad (‘Juntos’), calificó la decisión del Ejecutivo como “criminal” y afirmó que “no es casual que se produzca a pocos meses de las elecciones” en su cuenta de X.
El ex primer ministro Naftali Bennett y también miembro del partido Beyachad advirtió de que el anuncio supone una “grave y peligrosa ruptura de la confianza del Gobierno con el Estado” y pidió que no se lleve a cabo la decisión.
Por su parte, el ex jefe del Estado Mayor israelí y líder del partido de derecha Yashar! (‘¡Recto!’), Gadi Eisenkot, afirmó que el Gobierno está “levantando la mano contra la democracia israelí”.
“Este es un Gobierno que quiere practicar y normalizar el incumplimiento de la ley, para poder negarse mañana a aceptar los resultados electorales y abandonar el poder tras su derrota en las urnas”, advirtió en la misma línea Yair Golan, líder del partido izquierdista de los Demócratas.
El choque se produce en un contexto de tensión creciente entre el Ejecutivo de Netanyahu y el Tribunal Supremo de Israel por el alcance del control judicial sobre las decisiones del Gobierno, especialmente en ámbitos sensibles como la regulación de los medios de comunicación.
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