El ministro de Gobernación (Interior) guatemalteco, Marco Antonio Villeda, lamentó en rueda de prensa que la lucha contra la criminalidad de los 20 agentes haya sido “pagada con sangre” mientras realizaban sus funciones. La mitad de los policías han muerto a manos de las pandillas.
El último caso es el de Byron Mejía Montenegro, un miembro de las fuerzas de seguridad de 27 años, asesinado a tiros la noche del domingo en una aldea del municipio de Amatitlán, a unos 20 kilómetros al sur de la Ciudad de Guatemala, cuando llegó a verificar un incidente junto a otro compañero, según explicó un portavoz de la Policía.
El Gobierno de Guatemala aseguró que replanteará sus estrategias de seguridad después del repunte de violencia del último fin de semana: solo el sábado se registraron 24 asesinatos.
Guatemala mantuvo un estado de sitio entre enero y febrero, ordenado por el presidente, Bernardo Arévalo de León, después de que presuntos pandilleros del grupo criminal Barrio 18 llevaran a cabo ataques simultáneos en la capital guatemalteca que dejaron un total de 11 policías muertos.
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