La séptima ronda de negociaciones entre el Líbano e Israel se celebró en Roma bajo los auspicios de Estados Unidos, con el objetivo de poner fin a las hostilidades entre Israel y el grupo armado Hezbolá, que constituyen un segundo frente violento de la guerra en Oriente Medio.
La fuente libanesa declaró a la AFP, bajo condición de anonimato, que las conversaciones “no han arrojado resultados definitivos sobre las zonas piloto”.
Aunque el panorama desde Beirut era sombrío, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense dijo a la AFP que las conversaciones fueron “productivas”.
En junio, Israel y el Líbano acordaron un marco que contempla el desarme de Hezbolá, una retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur del Líbano y el despliegue del ejército libanés en la región, comenzando por dos “zonas piloto”.
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El 21 de julio, el ejército libanés comenzó a desplegarse en una aldea del sur cuyos alrededores estaban controlados por el ejército israelí y que era una de las dos primeras “zonas piloto”.
“El Líbano desea avanzar hacia nuevas zonas, mientras que la parte israelí insiste en verificar [la aplicación en] las dos primeras zonas antes de pasar a la siguiente fase”, añadió la fuente libanesa.
El plan de las zonas piloto es la primera prueba del acuerdo marco.
Pero Hezbolá ha rechazado las negociaciones directas y se niega a entregar sus armas.
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Paralelamente a las conversaciones, el ejército israelí llevó a cabo el jueves bombardeos en el sur, que calificó de represalia por la muerte de dos soldados el miércoles en una explosión.
Hezbolá arrastró al Líbano a la guerra en Oriente Medio en marzo, con disparos de cohetes contra Israel en apoyo a Irán. Israel respondió con intensos bombardeos aéreos y una invasión terrestre que, según el Líbano, han causado la muerte de más de 4.300 personas.
