El documento publicado por el Departamento de Energía muestra que las reservas, computadas por última vez el 7 de agosto, se sitúan en 298,7 millones de barriles.
Se trata del menor nivel en este balance desde 1983, cuando aún se notaban los estragos de la crisis petrolera provocada por la revolución iraní de 1979.
El dato publicado hoy supone una caída de 6,1 millones de barriles con respecto a los niveles reportados la semana pasada por el Departamento de Energía.

La interrupción del suministro a través del estrecho de Ormuz, una ruta por la que transita parte importante del crudo y el gas natural que se exporta globalmente, ha afectado a la oferta global y obligado a EE.UU., mayor productor mundial de petróleo, a liberar reservas para contener los precios.
El pasado marzo, poco después del inicio de la contienda, el gobierno estadounidense anunció la liberación de 172 millones de barriles de su reserva estratégica como parte de una acción coordinada con otros miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El volumen dispensado por Washington supuso casi la mitad del paquete de 400 millones de barriles liberados para tratar de estabilizar el mercado.
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