Según los últimos datos de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA), un contingente militar trasladó en helicóptero a 95 personas desde Timure hasta Dhunche, la capital del distrito.
Los operativos continúan tratando de evacuar por aire a los extranjeros hacia Katmandú, mientras trabajan de manera paralela en el rescate aéreo de un grupo de 21 turistas indios localizados en Timure y en la extracción de varios operarios que siguen atrapados en la central hidroeléctrica de Haku.
El Gobierno nepalí ha intensificado las operaciones de auxilio en el cauce del río y las zonas devastadas, con un despliegue de más de 7.400 efectivos de seguridad y helicópteros combinados de las Fuerzas Armadas, los cuerpos policiales y el sector privado.
Según el reporte de la autoridad de emergencias, la riada ha destruido o dañado 35 puentes para vehículos, 45 puentes colgantes y 40 kilómetros de carreteras asfaltadas, lo que complica el acceso a las zonas arrolladas.
La repentina riada de agua, lodo y piedras ha golpeado también al sector energético del corredor de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, donde al menos 12 proyectos hidroeléctricos han sufrido graves daños que han desconectado más de 430 megavatios de la red eléctrica nacional.
Decenas de técnicos e ingenieros de estas instalaciones se encuentran entre los colectivos más afectados por el aislamiento, tras el colapso de túneles e infraestructuras de acceso.
El último balance oficial eleva a 826 los desaparecidos en Nepal, entre los que hay 466 extranjeros, a los que se añaden otros 558 ilocalizables reportados en el Tíbet, a la espera de una unidad de cifras formal entre ambos países.
