El desastre natural provocó importantes daños en viviendas, infraestructuras y medios de subsistencia, e interrumpió el acceso a servicios esenciales.
La organización indicó que la magnitud de las necesidades humanitarias todavía está siendo evaluada y que está dispuesta a colaborar con las autoridades de Nepal y China, en función de las necesidades que se identifiquen y de las prioridades que ambos gobiernos establezcan.
La OIM recordó que cuenta con una larga trayectoria de cooperación con el Gobierno nepalí en anteriores emergencias, y dijo que ahora mantiene contactos con las autoridades y otros socios humanitarios para contribuir a coordinar la respuesta al desastre.
Las autoridades de Nepal elevaron en su última actualización a 359 los fallecidos por la masiva riada que golpeó el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, al norte del país y junto a la frontera con la región autónoma china del Tíbet.
La zona afectada se encuentra frente al condado tibetano de Gyirong y es considerada un nudo de conexión importante para el tránsito de mercancías y de viajeros internacionales entre ambos países.
Según datos citados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 10.000 hogares necesitan ayuda urgente en Nepal, especialmente en las áreas próximas a Rasuwa.
