A contrarreloj y bajo la atenta mirada internacional, miles de efectivos militares nepalíes con apoyo aéreo y las autoridades del lado chino peinan las laderas sepultadas por el lodo para intentar hallar con vida a cientos de personas.
Estas son las claves para entender el origen de la riada, el impacto humano de la tragedia y el posible riesgo de un segundo episodio violento.
El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5.2 por el fuerte impacto del desprendimiento.
La mole de hielo se precipitó más de 1.000 metros sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del río Bhote Koshi, arrastrando rocas y desprendimientos a gran velocidad hasta convertirse en una avalancha de lodo.
En apenas siete minutos recorrió unos 20 kilómetros hasta arrasar el paso fronterizo de Gyirong y adentrarse en Nepal. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) registraron un aumento del caudal de hasta nueve metros en solo 30 minutos en estaciones del río Trishuli.
La zona es el punto de inicio de algunas de las excursiones y peregrinaciones más importantes del Himalaya, como los viajes organizados hacia Lhasa o el Everest, además de las peregrinaciones al monte Kailash y al lago Manasarovar, lugares sagrados para el hinduismo.
Justo en estas días, centenares de peregrinos indios coincidían en la zona por el festival Janai Purnima, una de las festividades religiosas más importantes del calendario hindú y budista.
Del lado nepalí, Rasuwa es también la puerta de entrada al valle de Langtang y a los lagos de Gosaikunda, dos puntos clave de senderismo en el conocido como "techo del mundo".
En suelo nepalí, la Policía eleva por el momento a 359 los cadáveres recuperados, muchos arrastrados decenas de kilómetros río abajo, mientras que 445 personas han sido rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros. En la vertiente tibetana se contabilizan tres fallecidos y 558 personas sin contacto hasta este momento.
En su última actualización de las 17:30 hora local (11:45 GMT), la Junta de Turismo de Nepal (NTB) elevó a 540 la cifra de extranjeros desaparecidos al incluir por primera vez en su censo oficial a 24 ciudadanos chinos, que según Pekín podrían ser un centenar, y tres portugueses.
El balance global en suelo nepalí asciende a 667 personas ilocalizables (127 nepalíes y 540 extranjeros), encabezados por ciudadanos de la India (178), EE. UU. (65), Ucrania (53), Malasia (51) y Australia (35), además de tres españoles, según información también corroborada por el Ejército de Nepal.
La Autoridad Nacional nepalí para la Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) advirtió de la formación de un lago por la obstrucción del río Lhende a unos 18 kilómetros del paso fronterizo de Rasuwagadhi.
Por su parte, el Ministerio de Recursos Hídricos de China cuantifica en unos dos millones de metros cúbicos el agua retenida en esa barrera natural de 50 metros de altura, con previsión de sumar tres millones más.
Ante el peligro de una fractura repentina que alcance su máximo el 1 de septiembre, las autoridades chinas han iniciado evacuaciones de emergencia en varias localidades tibetanas situadas en el trayecto del cauce.
Esta zona del Himalaya ha sufrido dos riadas de origen glaciar en tan solo 14 meses, la última en julio de 2025. Los científicos del ICIMOD advierten que la frecuencia acelerada de estos desastres criosféricos transfronterizos demuestra la urgencia de instalar sistemas de alerta temprana entre Nepal y China.
