Horas antes de que empezara el 28 de agosto, fecha en la que el referente de la canción latina falleció en Santa Mónica (EE.UU.) a los 66 años, empezaron a sonar en la Casa Pedregal -antiguo recinto construido en 1945 por el arquitecto mexicano Luis Barragán- las primeras melodías de 'Los Dúo'.
Con este álbum lanzado en 2015, Alberto Aguilera, nombre real del cantante, recuerda sus más grandes clásicos de la mano de Vicente Fernández, Marco Antonio Solís, Natalia Lafourcade y demás símbolos del escenario latino.
Las notas de 'Querida', con la colaboración del colombiano Juanes, inauguraron la noche, aunque la antesala también fue memorable al estar abrazada de música de José Alfredo Jiménez y Lola Dueñas, a quienes Juan Gabriel consideraba sus maestros.
La organización de la sesión estuvo encabezada por Virgin Music Group, que administra el patrimonio del artista junto a Iván Aguilera, hijo del compositor.
"Nuestra misión es mantener vivo su legado y, en este momento, hay una tendencia de la gente a regresar a comprar producto físico a nivel global", dijo a EFE Leonardo Ramírez, director de marketing de Virgin Music Group, quien aseguró que ha incrementado el 14 % la adquisición de productos de este mercado.
Ramírez reveló que en el vinilo de 'Eterno', pieza que inauguró la segunda parte de la sesión, aguardan cinco versiones inéditas grabadas por su director de mariachi, Guillermo Hernández.
"El maestro Guillermo tiene un disco duro lleno de momentos de Juan Gabriel, grabaron muchas canciones que no salieron antes, pero que él tiene las voces en crudo", explicó sobre las veces que 'El divo de Juárez' visitaba a deshoras la casa de su maestro para crear música que ahora vive en el vinilo de 'Eterno'.
'Mis 40 en Bellas Artes' fue el vinilo encargado de bajar el telón de la velada, un momento que revivió aquel episodio de 1990 en el que el artista conjugó la realidad del canto y baile popular con la alta cultura impregnada en el Palacio de Bellas Artes.
Además de ser un cronista del sentir popular, Juan Gabriel era un prodigio de la música. Escribió su primera canción, 'La muerte del palomo', a los 13 años, una balada atravesada por la muerte y la soledad, sentimientos adultos que el cantante ya experimentaba de niño, cuando llegó a decir que era "un hombre viejo y profundo".
Diez años después de su fallecimiento, agosto se revela como una fecha que marca no solo la muerte, sino también la vida de Alberto Aguilera, pues fue en este mismo mes, pero de 1971, cuando grabó su primer disco,'Un alma joven', que incluye en su repertorio 'No tengo dinero', tema que lo lanzó a la fama.
Con esta sesión dedicada a sus vinilos, el público descubrió probablemente una de las facetas más místicas del compositor, una que difícilmente podría apreciarse de la misma manera en una plataforma de 'streaming'.
Sin embargo, cada homenaje dedicado al autor de miles de canciones despierta una sensación distinta, como seguramente ocurrirá con la proyección en salas de cine de Estados Unidos y varios países de Latinoamérica de su primer concierto en Bellas Artes el 28 de agosto.
