En una conferencia de prensa virtual con medios presentes en la región caribeña, entre ellos EFE, Ramdin reconoció que “muchos líderes no coinciden en sus posturas”.
“Considero que, en un entorno político tan polarizado, debemos fomentar una mayor unidad; y lograr esa unidad requiere que los líderes se reúnan y dialoguen con mayor frecuencia para llegar a comprenderse mutuamente”, subrayó.
Ayer mismo, Ramdin llamó a los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) a abstenerse de interferir en las elecciones presidenciales brasileñas del próximo octubre, en medio de un repunte de las tensiones entre Washington y Brasilia.
Ante esta situación, para la OEA, es importante seguir siendo una plataforma política y un marco multilateral relevante, algo que algunos Estados miembro pusieron en duda antes de la llegada de Ramdin.
“Creo que, tras un año, hemos logrado demostrar a todos los Estados miembros la relevancia de la OEA. Hasta ahora no hemos sufrido recortes presupuestarios -como se había anunciado previamente-, sencillamente porque logramos convencerlos de la importancia de la OEA a la hora de contribuir a la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo”, destacó.
En la conferencia, Ramdin también advirtió de que “el declive de la democracia” es uno de los desafíos que enfrenta el hemisferio, junto al crimen organizado transnacional y las influencias externas, entre otros.
“La gobernanza democrática exige que los líderes mantengan también un comportamiento democrático; no basta con ser elegidos democráticamente, sino que deben respetar las normas y propiciar espacios de diálogo”, explicó.
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En este sentido, afirmó que hay que “intentar perfeccionar” la Carta Democrática Interamericana para “incorporar más medidas y acciones para los casos en que líderes elegidos democráticamente no gobiernan de manera democrática”.
Aunque no citó a Nicaragua, Ramdin denunció ayer que lo que está ocurriendo en ese país es “absolutamente inaceptable” y que una simple condena no es suficiente, sino que hay que “tomar medidas”, entre ellas sanciones financieras y prohibiciones de viaje contra determinadas personas.
El Consejo Permanente de la OEA, con sede en Washington, aprobó convocar una reunión de ministros de Exteriores del organismo, todavía sin fecha, para abordar la situación en Nicaragua, después de que el presidente del país, Daniel Ortega, amenazara con cancelar las elecciones.
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