9 de agosto de 2026


Hoy se cumplen dos años desde que el Senado paraguayo, dominado por el cartismo y sus aliados, perpetró uno de los atropellos más flagrantes contra la democracia en nuestra historia reciente: la destitución arbitraria de la senadora opositora Kattya González. El 14 de febrero de 2024, con apenas 23 votos y violando su propio reglamento interno que exigía un quorum de 30, la Cámara Alta la removió bajo la excusa de “uso indebido de influencias”, una acusación endeble que no resistiría el escrutinio de un proceso justo. Este insostenible argumento fue desestimado meses después por el Ministerio Público, por lo que quedaba en evidencia el atropello cometido desde el Parlamento paraguayo.

MONTEVIDEO. Uruguay ratificó su estatus como la democracia más sólida de América Latina alcanzando una puntuación de 73 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, publicado por la organización Transparencia Internacional (TI).
Febrero nos evoca los días 2 y 3 de 1989, cuando el Paraguay cambió el rumbo de su historia. Amaneció libre de una dictadura perversa y corrupta que se extendió por todo el país durante 35 años, día y noche. En coincidencia con este aniversario se escuchan voces que reivindican los tiempos de horror; quieren confundir, o hacer dudar, a quienes no vivieron esa época. De todos modos –y sin olvidar ni un instante el pasado– nuestros afanes deben fortalecer la democracia, tan trabajosamente obtenida y tan trabajosamente sostenida.