"El resultado en Mecklemburgo-Antepomerania no podemos maquillarlo. Es un desastre", dijo en la sede de la CDU en Berlín tras conocerse los primeros sondeos a pie de urna, según los cuales los conservadores han obtenido el peor resultado de la CDU en unas elecciones regionales.
Además, en los comicios de Berlín, según los sondeos, La Izquierda se impuso a la CDU, que ganó las elecciones repetidas de 2023 y gobernaba junto con el Partido Socialdemócrata (SPD).
"En nuestra capital, aquí en Berlín, Stefan Evers asumió el relevo como candidato principal en una situación muy difícil y entró directamente en la campaña electoral. Con plena dedicación y gran compromiso, condujo a la CDU a un resultado digno", opinó Merz.
No mencionó que, desde la reunificación, CDU y SPD se habían alternado siempre como los partidos más votados, hasta ahora.
A estas dos derrotas se suma la baja popularidad de Merz que, según las encuestas, es el canciller que menos aceptación tiene desde la fundación de la República Federal de Alemania con únicamente un 10 % de apoyo.
Merz sostuvo que "la CDU ha luchado, pero al final ha quedado atrapada en la confrontación cada vez más polarizada entre el SPD y la (ultraderechista) Alternativa para Alemania (AfD)".
AfD se impuso en Mecklemburgo-Antepomerania a la SPD y en Berlín quedó en tercer lugar, según los sondeos.
Merz admitió que en ambas campañas no ayudó precisamente su baja popularidad y la del Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas, al afirmar que los partidos han tenido que hacer una campaña "en parte bajo condiciones muy difíciles, también porque el viento favorable procedente de Berlín no estuvo presente".
El canciller admitió que Alemania es "un Estado que se ha vuelto demasiado complicado" y tiene una "economía que se encuentra en medio de una profunda transformación", y que el tono en la sociedad "se ha vuelto más áspero y menos conciliador".
Merz reconoció que "la confianza en las instituciones está disminuyendo" y sostuvo que la misma "está siendo socavada activamente por partidos radicales tanto de izquierda como de derecha".
La respuesta al descontento ciudadano, dijo, no puede ser volver a los "buenos tiempos de antes".
"Pero tampoco puede consistir en hablar continuamente de todo lo bueno como si fuera malo. La respuesta tiene que ser preparar a nuestro país para el futuro", insistió.
Lejos de plantearse una dimisión como presidente del partido o como canciller, Merz dijo que quiere asumir esta tarea.
"Lo que hay que hacer ahora requiere valentía, firmeza y paciencia. Yo aportaré todo ello como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país", señaló.
"Quiero que nuestro país vuelva a ser un país de renovación y de nuevos comienzos. Quiero que nuestro país vuelva a confiar en su propia fuerza. Quiero que en nuestro país la promesa de progreso social y prosperidad se cumpla también, y precisamente, para los jóvenes", añadió.
A su juicio, para conseguir todo esto Alemania necesita cambios, que "cuestan esfuerzo y no todo recibirá aplausos inmediatos", porque requerirán tiempo para notarse.
Pero precisamente por eso "no podemos aplazar ahora estas decisiones. Las reformas tienen que llegar", dijo insistiendo en su curso reformista al frente del Gobierno junto a los socialdemócratas y la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU).
"Naturalmente, todo esto nos coloca a todos en una situación difícil, pero asumimos esta responsabilidad. Yo asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar nuestro país", afirmó.
Merz se mostró convencido de que sus reformas tendrán éxito y además serán "el remedio contra el veneno autoritario que, con la fascinación por lo autoritario, penetra cada vez más profundamente en nuestra sociedad", concluyó.
