En Mecklemburgo-Antepomerania las encuestas vaticinan a la CDU una derrota clara e incluso podría encajar el peor resultado de su historia en unas elecciones regionales.
Y en Berlín la CDU lucha por el primer lugar con La Izquierda, aunque también se espera que tenga una clara pérdida de votos con respecto a los comicios de 2023, cuando obtuvo un 28,2 %.
Las dos elecciones de este domingo se celebran dos semanas después de los comicios de Sajonia-Anhalt (este de Alemania), donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una victoria arrolladora, rozando incluso la mayoría absoluta.
La derrota de la CDU en Sajonia-Anhalt y la mala situación en las encuestas se explican en parte por la baja popularidad de Merz que, según los sondeos, es el canciller que menos aceptación tiene desde la fundación de la República Federal de Alemania con únicamente un 10 % de apoyo.
Dependiendo de los resultados de este domingo Merz pretende pedir un voto de confianza a la cúpula del partido.
Entre los primeros en llegar a la sede de la CDU en la capital germana estuvieron, además de Merz, dos de sus colaboradores más estrechos como son el jefe del grupo parlamentario, Thorsten Frei, y la ministra de la Cancillería, Nina Warken.
La presión es tan elevada que ha desistido de viajar la próxima semana a la Asamblea General de la ONU en Nueva York porque, según dijo el portavoz del Gobierno, Stefan Cornelius, la situación política interna exige su presencia en Alemania.
Los ocho primeros ministros regionales de la CDU, que pertenecen todos a la cúpula, manifestaron antes de los comicios de hoy su apoyo al canciller, aunque sin nombrar a Merz por su nombre, y han rechazado la posibilidad de un Gobierno de minorías.
El resto de la cúpula es cercano a Merz y es de esperar que también expresen su apoyo.
Sin embargo, queda todavía el reto del descontento de las bases del partido que piden una política de Gobierno más cercana al ideario de la CDU y menos compromisos con el socio de coalición.
