Durante una conferencia de prensa, el portavoz presidencial, Adrian Ravier, afirmó este martes que las previsiones apuntan a un mayor riesgo de lluvias por encima de lo habitual durante la primavera y el verano de 2026-2027, especialmente en el noreste argentino.
Ante este escenario, el Gobierno ha puesto en marcha un plan de prevención junto a las autoridades provinciales y municipales para anticipar posibles impactos sobre la población, la infraestructura y los servicios esenciales, dijo Ravier.
La Agencia Federal de Emergencias (AFE) activó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, que estará operativo hasta el segundo semestre de 2027, según la evolución de las condiciones meteorológicas.
Inicialmente abarca las provincias de:
- Corrientes,
- Misiones,
- Formosa,
- Chaco,
- Santa Fe,
- Entre Ríos,
- Buenos Aires
- y la ciudad de Buenos Aires
Puede extenderse a otras jurisdicciones.
Entre las medidas previstas figuran el monitoreo y seguimiento georeferenciado de la situación y la activación de alertas tempranas ante crecidas o fenómenos meteorológicos severos.
El Instituto Nacional del Agua aportará el seguimiento hidrológico en tiempo real y hará pronósticos sobre los ríos de la Cuenca del Plata.
“Esto permite anticipar crecidas, altura de cauces y comportamiento de cuencas críticas a través de sus sistemas de alerta e hidroobservatorios”, explicó el vocero.
Escalamiento progresivo de recursos
Si el evento supera sus capacidades, el plan contempla un escalamiento progresivo de recursos nacionales, con la intervención coordinada de fuerzas federales, equipos sanitarios, Vialidad Nacional, Defensa y Fuerzas Armadas.
El dispositivo también incorpora un esquema específico de telecomunicaciones para garantizar las comunicaciones durante las emergencias.
El Gobierno considera como antecedente más cercano el episodio de 2015-2016, que afectó casi 700 mil kilómetros cuadrados y a unos diez millones de personas.
En la provincia de Misiones, una de las más turísticas de Argentina por albergar el Parque Nacional de Iguazú, las autoridades decidieron hace más de un mes retirar las pasarelas que conducen sobre las famosas cataratas a la Garganta del Diablo debido a la fuerte crecida del caudal de agua.
