"Todo lo que ocurre en Francia es un asunto interno de Francia", afirmó durante su rueda de prensa telefónica diaria, aunque matizó que "los que prenden fuego a sus escuelas, a contenedores de basura y automóviles, que atacan a policías, son malos escolares".
Contrapuso esto a la situación en Rusia, al señalar que "tenemos nuestros escolares rusos, a los que valoramos".
"Tanto el Gobierno como el presidente (Vladímir Putin) hacen todo lo posible para perfeccionar el sistema educativo, para inaugurar nuevos centros docentes, nuevas escuelas", dijo, al señalar que anualmente se crean o se reparan en Rusia miles de escuelas.
Sostuvo que todas estas acciones buscan lograr que la educación en Rusia "esté realmente al más alto nivel internacional".
"A juzgar por lo que sucede en Francia, nuestro sistema educativo incluso supera el nivel internacional, si es que el sistema educativo en Francia puede asociarse en modo alguno a un nivel internacional", indicó.
Preguntado por la violencia policial que ha cobrado varias víctimas durante las manifestaciones, Peskov señaló que esta pregunta debía ser dirigida a las autoridades francesas y no al Kremlin.
Las protestas estudiantiles reunieron la víspera en París y otras grandes ciudades francesas a decenas de miles de personas a favor de una mejor educación y contra los recortes en el sector público, en un momento en el que el Gobierno francés está bajo presión ante la desconfianza de los mercados.
La movilización congregó a 266.000 personas en toda Francia, según el Ministerio del Interior, frente a 450.000 según las organizaciones estudiantiles convocantes. En París, las autoridades contabilizaron 56.000 manifestantes, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 100.000.
La revuelta de alumnos de secundaria, que empezó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París y se extendió después a toda Francia para pedir una mejora de las condiciones en los centros y en la organización de los estudios, contó con el respaldo de varios sindicatos y de partidos de izquierda.
Presionado por el malestar social, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó en la noche de este martes a varios de sus ministros para buscar una respuesta a la crisis, que algunos sindicatos de estudiantes quieren prolongar hasta el 17 de octubre, día de una manifestación contra el alto costo de la vida.
