En su Informe del Planeta Vivo 2026, titulado 'La ciencia de la esperanza' y presentado este jueves, la organización destacó que a pesar de esa baja "cerca de la mitad de esas poblaciones se mantienen estables o en crecimiento", y señaló que "la naturaleza puede recuperarse si se desencadenan puntos de inflexión positivos en los sistemas energético, alimentario y financiero".
En su decimosexta edición y la publicación bienal más emblemática de WWF, el informe se basa en el Índice Planeta Vivo, que analiza 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados (anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles).
"El descenso más fuerte se registra en los ecosistemas de agua dulce (-85 %), seguidos de los terrestres (-69 %) y los marinos (-59 %) y por región, América Latina y el Caribe presenta la caída más pronunciada (95 %), seguida de África (80 %) y Asia-Pacífico (49 %)", indicó.
El texto apuntó que "la pérdida y degradación del hábitat es la amenaza más reportada para estas poblaciones, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades".
“Esta última edición del informe muestra que América Latina y el Caribe registra el declive más acelerado de las poblaciones de especies estudiadas, con una disminución del 95 % entre 1970 y 2022", señaló Roberto Troya, vicepresidente sénior de oficinas de país y director regional de Latinoamérica de WWF.
Troya señaló que la cifra es "profundamente preocupante" para una de las regiones más biodiversas del planeta, que alberga seis países megadiversos y especies endémicas.
Por su parte, María José Villanueva, directora general de WWF México, declaró que "la biodiversidad sigue degradándose a un ritmo alarmante", pero "hay motivos para la esperanza".
"Donde la gente ha hecho el trabajo, la vida silvestre ha regresado", añadió Villanueva, y citó casos como la recuperación de los tigres silvestres y del atún aleta azul del Atlántico y del Pacífico.
Villanueva explicó que, para continuar y expandir estos éxitos en conservación, las industrias y sistemas que respaldan la pérdida de la naturaleza deben transformarse.
Según WWF, tres sistemas impulsan la destrucción de la naturaleza: el alimentario, principal causa de la pérdida de hábitat; el energético, que alimenta el cambio climático, y el financiero, que financia actividades perjudiciales.
El informe también advirtió que el mundo tiene hasta 2030, fecha límite del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, para lograr que los sistemas alimentario y financiero alcancen sus propios puntos de inflexión.
Asimismo, agregó que con las conferencias de la ONU sobre biodiversidad y clima en los próximos dos meses, los gobiernos tienen una oportunidad vital para pasar de la ambición a la implementación.
La más cercana es la COP17 sobre biodiversidad, que comienza el 19 de octubre en Ereván, Armenia.
