"En la región enfrentamos más choques, cada vez más seguidos, pero a la vez contamos con menos espacio para responder; las crisis externas son frecuentes y complejas (...) y cada una ha reducido el margen de acción de los gobiernos", manifestó el economista senior de la Dirección de Estudios Macroeconómicos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Guillermo Díaz.
Al intervenir en el panel 'Macroeconomía para el desarrollo y fiscalidad sana y fuerte', en la ciudad dominicana de Santiago de los Caballeros, Díaz señaló además que "la estabilidad es una condición necesaria, pero no suficiente, para crecer y reducir las brechas sociales".
En eso coincidió con el director ejecutivo del Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana, Peter Prazmowski, quien señaló que en 2025 la región completó una década con un crecimiento promedio de apenas el 1,2 % "que ha impedido una convergencia para cerrar la brecha hacia la frontera del desarrollo".
"Detrás de ese resultado hay empleos que no se crean, inversiones que se postergan y capacidades productivas que no llegan a desarrollarse; también hay menos espacio fiscal y menos recursos para financiar, educación, salud, infraestructura y protección social", expresó Prazmowski.
Por eso, agregó, "para América Latina y el Caribe la transición hacia el pleno desarrollo sigue siendo un desafío central", razón por la cual el hablar de macroeconomía para el desarrollo "implica responder a las aspiraciones de la sociedad en un contexto internacional que exige cada vez más adaptación" a los choques externos.
"La estabilidad macroeconómica es una condición esencial pero no suficiente para ese propósito, se necesita también elevar la productividad, el capital humano y el clima de inversión para sostener mayores niveles de crecimiento", indicó.
Según Prazmowski, una economía que aumenta su productividad no solo genera empleos formales y amplía su capacidad sino que también amplía su espacio fiscal de producción y eso crea mejores posibilidades de responder a las demandas sociales.
En el caso contrario, cuando el crecimiento permanece rezagado durante mucho tiempo, las demandas sociales aumentan más rápido que la capacidad para responder a ellas, "se estrechan los márgenes fiscales y se vuelve más difícil preservar el equilibrio económico, político y social".
