"Necesitamos creer en algo", proclamó Smith (Chicago, 1946), sonriente y con su habitual indumentaria de chaqueta negra, durante la rueda de prensa que ofreció en la ciudad española de Oviedo (norte), donde el próximo viernes recogerá el Premio Princesa de Asturias de las Artes.
Ese premio, afirmó, es "un gran honor" que recibe "agradecida" de un país como España, cuyos artistas han inspirado buena parte de su obra, según recordó.
Deseosa de ver 'La bola negra', "la película de la que todo el mundo habla" (dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi y la elegida para representar a España en los Oscar), Smith se refirió a García Lorca y a otros creadores hispanohablantes como Cervantes, Picasso o el chileno Roberto Bolaño.
La cantante dijo que todos ellos le sirvieron de inspiración a lo largo de su vida desde que en la adolescencia vio el Gernika (Picasso, 1937), decidió que quería ser artista y descubrió una manera "distinta" de mirar las cosas que ella intuía.
Para Smith, pese a la necesidad de que artistas y activistas sigan lanzando sus mensajes a la sociedad, lo "más importante" es que la gente se una a través del voto ante coyunturas como las inminentes elecciones legislativas en un país como el suyo, Estados Unidos.
Un país, para ella, profundamente dividido y que sufre "un liderazgo deplorable" por parte de la Administración del presidente Donald Trump, que le hace sentir "avergonzada".
"Lo más importante es el voto, más importante de lo que puedan hacer los artistas aunque suene extraño por mi parte", advirtió, para pedir que millones de personas, "madres, panaderos, científicos o periodistas", impulsen un cambio encaminado a "hacer el bien".
"Feliz de estar viva" y manteniendo la esperanza "mientras tenga aliento vital", Smith recordó una infancia educada como testigo de Jehová, su abandono de la religión y posterior regreso a ella tras un grave accidente en 1978.
También resaltó el aprendizaje de rezar por su cuenta sin profesar una fe de manera "estructurada", pero siendo devota de una "buena persona" como el papa León XIV.
Además, afirmó que su estancia en Asturias, la región donde se encuentra Oviedo, conjuga "un cúmulo de coincidencias" al coincidir con el 50.º aniversario de su primer concierto en España, un recital ofrecido en Badalona que, junto al ofrecido meses antes por The Rolling Stones en Barcelona, introdujo en el circuito del rock a España poco tiempo después de que entrase en la democracia con la muerte del dictador Francisco Franco.
"Estábamos aprendiendo y fueron momentos muy emocionantes. No teníamos el equipo perfecto, pero todo funcionó porque estábamos juntos y teníamos conciencia de cambio", aseguró la artista, mientras recordaba la figura de Gay Mercader, el promotor que la trajo a España tanto a ella como a los Rolling Stones.
Aquella primera estancia en España le sirvió para conocer también a la familia de García Lorca y, cinco décadas después, Patti Smith volverá a subirse a un escenario hoy y mañana en Gijón, la ciudad donde en 2010 estrenó la canción que compuso como homenaje a Roberto Bolaño, antes de recibir el viernes en Oviedo un galardón que ya poseen, entre otros, Bob Dylan y Leonard Cohen.
