Un operativo ejecutado por las autoridades de Italia dejó al descubierto un esquema de falsificación de cigarrillos que involucra a ciudadanos paraguayos. La Guardia di Finanza del Comando Provincial de Viterbo desmanteló este martes una fábrica clandestina instalada en un almacén de la zona de Settevene, en el municipio de Civita Castellana.
Durante el procedimiento fueron detenidas ocho personas, entre las que destacan siete compatriotas que se encontraban trabajando en la línea de montaje y producción en cadena de marcas multinacionales.
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La intervención policial permitió el decomiso de aproximadamente 20 toneladas de tabaco, entre materia prima suelta y paquetes ya terminados de marcas como Marlboro y Winston, listos para su distribución en el mercado negro europeo.
La carga incautada fue valuada en más de 7,5 millones de euros. Además del tabaco, la Justicia italiana puso bajo custodia el complejo industrial, la maquinaria automatizada de envasado, estimada en unos 2 millones de euros, un camión de gran porte y dinero en efectivo.
Puertas blindadas y paneles fonoabsorbentes
Segun medios locales, las sospechas de los investigadores comenzaron durante un patrullaje de rutina en la carretera estatal Cassia. Los agentes anticontrabando notaron movimientos apurados y sospechosos de carga de mercaderías en torno a un depósito que venía siendo monitoreado de forma discreta.
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Tras seguir y demorar a un camión con acoplado que se dirigía hacia Roma, los uniformados descubrieron seis toneladas de cigarrillos empaquetados. Aunque las cajas tenían una terminación idéntica a los productos originales, el fraude quedó al descubierto porque todos los paquetes llevaban impreso exactamente el mismo número de serie. El chofer del camión, un ciudadano italiano que cobró unos 1.000 euros por el flete, fue detenido en el acto.

Con la información recabada y la coordinación de la Fiscalía de Viterbo, los efectivos fueron a allanar el almacén de donde salió la carga. Ante la presencia de pesadas puertas blindadas en el acceso, se solicitó el auxilio del Cuerpo de Bomberos para echar abajo las entradas.
Una vez dentro, las autoridades se encontraron con una planta industrial clandestina. Las salas de producción contaban con paneles fonoabsorbentes e insonorización para evitar que el ruido de los motores delatara la actividad ante los vecinos del lugar.
Fábrica, instalada estratégicamente para no levantar sospechas
Según la publicación, la maquinaria operaba con un sistema de tuberías conectado a chimeneas para la extracción de humos, cámaras de secado climático a altas temperaturas y generadores alimentados con grandes volúmenes de diésel.
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Este esquema energético propio se montó con la intención de no disparar el consumo de electricidad de la red pública, una de las alertas más comunes que suele delatar a los depósitos clandestinos ante los controles estatales.
Paraguayos vivían hacinados e incomunicados en habitaciones precarias
La policía italiana halló una serie de improvisados y precarias habitaciones donde pernoctaban los siete paraguayos. Las habitaciones, que se encontraban en pésimas condiciones de higiene y salubridad, contaban con diez camas, una cocina comunitaria con alimentos almacenados de manera inadecuada, sillones y conexiones de televisión.
Toda la infraestructura estaba pensada para mantener a los obreros encerrados y operando durante largos periodos sin necesidad de salir a la calle.
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Para reducir al mínimo el riesgo de filtraciones o rastreos por parte de la inteligencia policial, la organización criminal había instalado dentro del predio un inhibidor de señal telefónica y de internet.
Los ocho involucrados fueron remitidos de inmediato a la prisión de Viterbo, donde quedaron a disposición del fuero penal. Mientras avanza el proceso judicial en territorio europeo, rige para todos ellos el principio de presunción de inocencia hasta que se dicte una sentencia definitiva.