Los presidentes del Senado, Davi Alcolumbre, y de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, ambos de partidos de centroderecha, felicitaron a Lula durante una comparecencia conjunta y defendieron la solidez del proceso electoral, poco después de que el candidato derrotado dijera que le era "imposible" reconocer los resultados.
Alcolumbre tachó la victoria del líder progresista de "consagradora" por la diferencia de más de cuatro millones de votos y dijo que las urnas electrónicas, usadas desde hace décadas y que han sido criticadas por la ultraderecha en varias ocasiones, son un "patrimonio" de la democracia brasileña.
Al mismo tiempo, el senador afirmó que, a partir de ahora, el Congreso estará orientado hacia la "pacificación" porque, dijo, "un país dividido no es bueno para el pueblo brasileño ni para las instituciones".
En la misma línea, Motta aseveró que la democracia es "soberana" y que el pueblo había hecho su elección a través de las urnas.
Lula dijo hoy en su discurso tras la victoria que trabajará con el Congreso para aprobar los proyectos del Gobierno, pese al fortalecimiento de los partidos de derecha en las dos cámaras.
La relación entre el presidente y los dos líderes del Congreso ha sido tormentosa, con varios altibajos en los últimos dos años.
Sin embargo, hubo una reaproximación en vísperas de la elección, lo que llevó a la aprobación hace dos semanas de una reforma constitucional para reducir de seis a cinco días la semana laboral y establecer dos días de descanso.
La aprobación de esta popular medida, una de las prioridades de Lula, dio impulso a la campaña del presidente justo cuando más lo necesitaba, tras una primera vuelta en la que quedó segundo por detrás de Bolsonaro.
El líder progresista conquistó un cuarto mandato tras obtener el 52 % de los votos, frente al 48 % del senador ultraderechista.
