Sacerdote mexicano: a EEUU “ pueden entrar por la puerta, no por la ventana"

Tijuana (México). El sacerdote católico y activista mexicano Alejandro Solalinde les recordó a los migrantes centroamericanos que llegaron en caravanas a la ciudad mexicana de Tijuana, los riesgos de cruzar ilegalmente a Estados Unidos.

"Ya aprendimos que a la mala no se puede ”, dijo Solalinde en un encuentro con migrantes centroamericanos que permanecen fuera de la unidad deportiva de Tijuana utilizada como albergue hasta su desalojo a principios de esta semana.

El coordinador de la pastoral de movilidad humana Pacífico Sur de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) les hizo notar a estos migrantes las dificultades y peligros que supone cruzar a Estados Unidos en forma ilegal. “Pueden entrar por la puerta, pero no por la ventaja” , afirmó el activista en una expresión que pretendió defender su derecho a pedir asilo y el deber que tiene Estados Unidos de recibirlos.

No obstante, agregó Solalinde, “se requiere de voluntad política del presidente de aquel país (Estados Unidos), el cual hasta el momento no la tiene”. Solalinde pidió a los migrantes esperar a que el presidente de Estados Unidos “se tranquilice, se calme” y mientras tanto les pidió tomar medidas para mejorar sus condiciones.

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“Lo peor ya pasó”, les dijo Solalinde antes de pronunciarse en contra de la forma en que fueron desalojados del lugar y anunciar que hará mesas de trabajo para buscar soluciones. Les ofreció pedirle a las autoridades de Tijuana que les restituyan algunos servicios mínimos que les fueron retirados cuando el albergue fue cerrado y la mayoría de los migrantes trasladados a un nuevo refugio.

Solalinde criticó que ni las autoridades mexicanas ni la iglesia católica se haya preparado para recibir a las caravanas de migrantes en Tijuana, el mayor punto fronterizo de México con Estados Unidos.

El lunes 10 de diciembre, en la Cumbre de Marrakech se firmará el Pacto Global Migratorio contará con la presencia de dos tercios de países miembros de la ONU, pero las ausencias de naciones importantes demuestran la controversia que el tema despierta en todo el mundo. 

Países de tanto peso como Estados Unidos, Italia, Australia o Israel, además de varios centroeuropeos (todos ellos "receptores netos" de emigrantes), han anunciado que no se sumarán al pacto y no acudirán a Marrakech, aduciendo que temen una pérdida de soberanía o criticando que el documento no distinga entre emigración legal e ilegal.

 

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