¿Con el perro a la oficina? Una tendencia en aumento en Alemania

NÚREMBERG (ALEMANIA). El número de empresas alemanas que permiten llevar a las mascotas a la oficina se ha multiplicado en Alemania, como parte de una estrategia para atraer talento tras el fin gradual del teletrabajo.

Durante la pandemia de coronavirus, muchas personas se compraron un perro en Alemania porque tenían más tiempo para una mascota al trabajar desde casa.
La bulldog francesa Klärchen en una silla junto a una empleada en la oficina en la ciudad alemana de Núremberg.Daniel Karmann

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Durante la pandemia de coronavirus, muchas personas se compraron un perro en Alemania porque tenían más tiempo para una mascota al trabajar desde casa.

“Tras la pandemia, se triplicaron las solicitudes de información, sobre todo de empresas, entre ellas muchas multinacionales”, afirma a dpa Markus Beyer, presidente de la Asociación de Perros de Oficina. En su opinión, la escasez de mano de obra también provocó un replanteamiento entre las compañías.

“Los departamentos de Recursos Humanos se han dado cuenta de que permitir a los empleados traer a sus propios perros puede ser útil en términos de retención y contratación”, señala.

Una de las grandes empresas que lo contemplan es el conglomerado industrial Siemens, que está estudiando la cuestión en varios centros en Alemania.

¿Con el perro a la oficina? Los empleados lo piden

“Básicamente, vemos una mayor necesidad de perros en la oficina porque nuestros empleados lo piden cada vez más”, dijo un portavoz.

Por ejemplo, sería posible crear una oficina en la que los trabajadores puedan reservar puestos de trabajo para ellos y su perro. También se está estudiando la creación de una guardería para animales, señaló el portavoz.

Llevar el perro a la oficina no es un derecho legalmente reconocido, por lo que si los superiores y el equipo están de acuerdo, debe redactarse un convenio de empresa que establezca los derechos y obligaciones de todos los implicados, recomienda Beyer.

Una zona sin perros también es importante para los empleados que tienen miedo a estos animales o sufren alergias. Lo ideal, añade, sería que la empresa nombrara a un “Chief Dog Officer”, es decir, un responsable de perros a tiempo completo.

¿Con el perro a la oficina? Ellos necesitan un pase

Alguien como Kerstin Drobniewski, administrativa en el grupo de medios Axel Springer de Berlín, la empresa editora entre otros del diario “Bild”. Drobniewski lleva doce años cuidando de los perros de la oficina. Actualmente hay unos 250, dice.

“La demanda ha bajado un poco. El furor fue hace dos años”. No obstante, destaca, todos los días hay entre 50 y 80 perros en el edificio.

Sin embargo, solo se admiten los que tienen un pase de la casa, y para ello, los dueños deben presentar una solicitud a Drobniewski, que exige un certificado de vacunación, un seguro de responsabilidad civil y la aprobación del equipo, entre otras cosas. A continuación, se examina a la mascota y se le hacen varias pruebas, explica la mujer.

Por ejemplo, el dueño tiene que poder quitarle una golosina de la boca o llamarlo mientras otra persona lo distrae con un juguete.

Es motivador

“Los estudios demuestran que los perros en el lugar de trabajo favorecen la satisfacción de los empleados, la motivación y el ambiente laboral”, afirma Wattad, portavoz de la Asociación Protectora de Animales.

Sin embargo, esto no solo se aplica a los dueños. “Los empleados que no tienen perro también se benefician de su presencia, porque pueden acariciarlos o acompañarlos en sus paseos”, dice Beyer. Esto reduce el estrés e interrumpe el constante carrusel de pensamientos. “Te calmas”, confirma Drobniewski.

También es positivo para los canes, que quieren pasar el mayor tiempo posible con sus personas favoritas, por lo que es ideal que puedan acompañarlas a la oficina, siempre que se tengan en cuenta las necesidades del animal, afirma el experto Wattad.

Pero “no todos los perros son adecuados para la oficina”, dice Beyer. Eso depende sobre todo de la personalidad del perro y su relación con los humanos.

En cualquier caso, en Axel Springer nunca ha habido dificultades. “Aquí nunca hemos tenido problemas ni quejas”, afirma Drobniewski, que añade que a menudo son los propios perros los que tiran de la correa para entrar en el edificio de oficinas. “Aquí se sienten cómodos”, afirma.

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