Los perros también sueñan
Al igual que los humanos, los perros atraviesan distintas fases de sueño, que se alternan durante la noche. Dos son las más importantes:
- Sueño de ondas lentas (no REM): el descanso profundo y reparador.
- Sueño REM (por sus siglas en inglés, Rapid Eye Movement): la fase en la que se producen la mayoría de los sueños vívidos.

Estudios de neurociencia comparada indican que durante la fase REM el cerebro de muchos mamíferos –incluidos perros y ratas– reproduce patrones de actividad similares a los que se registran cuando están despiertos. Dicho de otro modo, el cerebro “repite” escenas del día: correr, jugar, explorar.
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Por qué se mueven las patas y “hablan” dormidos
En humanos, la fase REM se asocia con una parálisis muscular temporal: el cerebro “desconecta” la mayor parte de los músculos para que no actuemos nuestros sueños. En los perros sucede lo mismo, pero ese sistema de bloqueo no es perfecto.

“Lo que vemos como patadas, espasmos o movimientos de carrera son pequeñas fugas de actividad motora durante el sueño REM”, explican veterinarios especialistas en conducta. Las neuronas motoras reciben señales del cerebro que está soñando, pero solo una parte se traduce en movimiento visible: sacudidas de patas, cola que se agita, orejas que se mueven o pequeños ladridos y gemidos.
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En cachorros y perros ancianos estos episodios suelen ser más intensos. En los jóvenes, el sistema nervioso aún está madurando; en los mayores, el control muscular puede ser menos preciso, por lo que los sueños se hacen más “expresivos”.
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¿En qué sueñan los perros?
No hay forma de saber con exactitud el contenido de sus sueños, pero los especialistas se apoyan en la analogía con otros animales y en cómo se comporta el cerebro dormido.

Todo apunta a que sueñan con actividades cotidianas con alta carga emocional: perseguir una pelota, explorar un parque nuevo, jugar con otros perros o con sus tutores.
Algunos experimentos con roedores demostraron que, mientras dormían, el patrón de activación cerebral coincidía con el registrado cuando recorrían un laberinto estando despiertos. La comunidad científica considera razonable pensar que en perros ocurre algo similar.
Cuándo es normal… y cuándo hay que preocuparse
En la mayoría de los casos, estos movimientos son completamente normales y un buen signo: indican que el animal entra en fases de sueño profundo, esenciales para la memoria y el equilibrio emocional.
Sin embargo, sí conviene consultar al veterinario si:
- Los episodios son muy frecuentes y violentos.
- El perro parece desorientado, ansioso o cojea al despertarse.
- Se acompaña de babeo excesivo, rigidez generalizada o pérdida de control de esfínteres, lo que podría sugerir convulsiones más que sueño REM.
Los expertos recomiendan no despertar bruscamente al perro, salvo que exista riesgo. Un sobresalto puede hacer que reaccione por instinto defensivo, sin reconocer de inmediato el entorno.
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Una ventana al mundo interior canino
Ver a un perro “correr” dormido es, en realidad, observar una pequeña ventana a su vida interior. Es la evidencia de que procesa experiencias, consolida recuerdos y gestiona emociones mientras descansa.
Lejos de ser motivo de alarma, esos espasmos y ladridos suaves son, la mayoría de las veces, una prueba de que su cerebro está trabajando para que, al despertar, vuelva a ser el mismo compañero atento, juguetón y curioso de siempre.
