El Día Internacional de las Zoonosis se conmemora cada 6 de julio: recuerda la primera aplicación exitosa de la vacuna contra la rabia realizada por Louis Pasteur en 1885, un hito que abrió la puerta a la prevención moderna de enfermedades que pasan de animales a humanos.
¿Qué enfermedades puedo contraer si mi perro o mi gato no está al día con las vacunas?
Las más relevantes por gravedad y por evidencia preventiva incluyen rabia y leptospirosis; y, en escenarios específicos (hogares con personas inmunosuprimidas, animales que conviven en guarderías o rescatados), también aumentan riesgos vinculados a Bordetella bronchiseptica, dermatofitosis (tiña) y enfermedad por arañazo de gato.

No todas se previenen solo con vacunas, pero los atrasos suelen ser la primera señal de un “calendario sanitario” incompleto.
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¿Por qué la rabia es la vacuna que no admite demoras?
La rabia se transmite por saliva (mordeduras o contacto con mucosas) y, una vez aparecen síntomas, es casi siempre mortal.

La vacunación de perros y gatos es la barrera más efectiva: reduce el riesgo individual y, sobre todo, corta la cadena comunitaria. Un ejemplo típico es el gato que sale y vuelve con una herida de pelea, o el perro que muerde “por susto” durante un paseo.
Leptospirosis: el riesgo que sube con lluvia, charcos y roedores
La leptospirosis se adquiere por contacto con orina infectada (ambientes húmedos, charcos, barro).

En perros, la vacuna no cubre todos los serovares, pero disminuye de forma significativa la enfermedad clínica y la excreción, según revisiones veterinarias.
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Si tu perro toma agua de la calle o huele zonas con basura, el refuerzo importa, especialmente tras temporales o inundaciones.
Tos de las perreras (Bordetella): rara en humanos, relevante en personas vulnerables
La Bordetella bronchiseptica causa cuadros respiratorios en perros. En humanos es infrecuente, pero se ha descrito sobre todo en inmunocomprometidos.
La vacunación en animales con alta exposición (guarderías, hotel, refugios) reduce la carga y la diseminación, bajando el riesgo de “círculos” de contagio en casa.
Tiña: cuando el problema no es “suciedad”, sino esporas
La dermatofitosis (tiña) se transmite por esporas que quedan en mantas, sillones y cepillos.

No depende de la vacuna, pero los controles veterinarios que acompañan un calendario al día ayudan a detectarla temprano. Señal frecuente: placas circulares sin pelo en la mascota o lesiones pruriginosas en brazos de niños que la abrazan.
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Arañazo de gato: una herida mínima puede no serlo
La enfermedad por arañazo de gato (asociada a Bartonella) suele entrar por arañazos o mordidas. No hay vacuna de uso rutinario; aun así, los planes preventivos completos (consultas, control de pulgas, chequeos) bajan la probabilidad de que el gato actúe como reservorio.
En el marco del 6 de julio, la recomendación verificable es simple: revisá la libreta sanitaria y coordiná con tu veterinario los refuerzos según edad, estilo de vida y zona. La prevención funciona mejor cuando se adapta al riesgo real de tu casa, no cuando llega tarde.
