¿Los gatos pueden ver en completa oscuridad? Lo que realmente perciben de noche

Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas.
Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas.Maryna Postryhan

Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas. Si tu mascota se mueve de noche sin chocar, es porque intervienen sus ojos, sus bigotes y su memoria espacial.

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No: los gatos no pueden ver en completa oscuridad, porque sus ojos, como los humanos, necesitan que haya al menos algunos fotones —partículas de luz— para formar imágenes. Sin ninguna fuente lumínica, un gato no distingue objetos, distancias ni movimientos.

Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas.
Los gatos no pueden ver en completa oscuridad, porque sus ojos, como los humanos, necesitan que haya al menos algunos fotones —partículas de luz— para formar imágenes.

La diferencia es que, con la luz tenue de una ventana, una farola lejana o una pantalla encendida, un gato puede orientarse y detectar movimientos mucho mejor que una persona. Esa adaptación tiene origen evolutivo: sus antepasados cazaban sobre todo al amanecer y al anochecer, cuando muchas presas están activas y la luz es escasa.

Por qué los gatos ven mejor con poca luz

La retina felina tiene una alta proporción de bastones, células sensibles a la luz que permiten detectar siluetas y movimiento en condiciones de baja iluminación. Los humanos contamos con más conos, células que aportan detalle y color cuando hay buena luz; por eso vemos mejor los tonos y las formas definidas durante el día.

Además, los gatos poseen el tapetum lucidum, una capa reflectante situada detrás de la retina. Esta estructura devuelve la luz que atraviesa el ojo y le da una segunda oportunidad de ser captada por los fotorreceptores. Es también la razón por la que sus ojos parecen brillar cuando reciben la luz de un auto, una linterna o una cámara.

Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas.
La retina felina tiene una alta proporción de bastones, células sensibles a la luz que permiten detectar siluetas y movimiento en condiciones de baja iluminación.

El beneficio tiene un costo: en semioscuridad, los gatos no ven una escena con la nitidez que solemos imaginar. Detectan especialmente bien un objeto que se mueve —como un insecto o un juguete arrastrado—, pero perciben menos detalles finos y menos colores que una persona con buena iluminación.

Si no hay luz, usan los bigotes, el oído y la memoria

Un gato que camina con seguridad en una habitación oscura no necesariamente está viendo. Sus vibrisas, los bigotes largos y rígidos del hocico, detectan corrientes de aire y la cercanía de obstáculos. También dispone de un oído capaz de localizar sonidos muy débiles y de registrar frecuencias más altas que las audibles para los humanos.

Los gatos no ven en oscuridad absoluta, pero aprovechan una luz mínima mucho mejor que las personas.
Un gato que conoce su casa recuerda dónde están el sofá, el pasillo o el plato de agua.

A eso se suma la memoria espacial. Un gato que conoce su casa recuerda dónde están el sofá, el pasillo o el plato de agua. Por eso puede cruzar un ambiente apagado sin tropezar, aunque no haya luz suficiente para ver con claridad. Cambiar muebles, dejar cajas en el suelo o cerrar una puerta habitual puede desorientarlo más de lo esperado.

¿Los gatos ven en blanco y negro?

No. Los estudios sobre la visión felina indican que distinguen algunos colores, en particular tonalidades de azul y amarillo, aunque con una gama menos amplia y menos saturada que la humana. Los rojos y verdes, en cambio, se perciben de forma más apagada o pueden confundirse con tonos grisáceos.

En la práctica, un juguete azul o amarillo puede resultar más visible para un gato durante el día que uno rojo. De noche, sin embargo, importa más el contraste, el movimiento y el sonido que el color.

Cuándo la dificultad para ver de noche merece una consulta veterinaria

No es normal que un gato conocido por moverse con soltura en casa empiece a chocar con muebles, dude ante los escalones, tenga las pupilas persistentemente dilatadas o se muestre inseguro en ambientes con poca luz. Estos cambios pueden relacionarse con problemas oculares, hipertensión, alteraciones de retina o envejecimiento, entre otras causas.

Una pérdida visual puede ser gradual y pasar inadvertida porque el animal compensa con el olfato, el oído y las vibrisas. Por eso, ante un cambio repentino de conducta nocturna, conviene no reorganizar el hogar de inmediato y consultar con un veterinario.