La especialista dijo a ABC Cardinal que lo complicado es que ese tipo de bloqueos no solamente infrinja el artículo 19 (de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) de las Naciones Unidas y (Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión) de la OEA, que establecen la libertad de opinión, “sino que es una censura previa” y asegura que la regulación de contenido de las redes sociales “son las que justifican una censura previa en algunos aspectos”, sobre todo en materia de derechos de autor.
“No me parece nada nuevo que se quiera seguir regulando esto y que se amplíe en las zonas más grises como el discurso del odio”, sostuvo, aunque advirtió que ciertos mensajes podrían entenderse mal leídos en otros contextos o regiones, lo que complica la automatización de bajada de contenidos que podrían considerarse como ofensivos o de odio.
Manifestó que ya existe una automatización en Internet que permite identificar, por ejemplo, fotografías o imágenes que puedan contener pornografía infantil, por lo que son bajadas de manera automática, y este mecanismo es el que pretenden adaptar para los discursos de odio.