El día bisiesto se introdujo en el calendario juliano, que repetía el sexto día antes de las calendas de marzo, esto es el día 23 de febrero, del cual proviene su nombre “bis sextilis”. La función del día bisiesto consiste en adecuar el año solar al año cronológico.
Existen tres reglas para determinar un año bisiesto:
- Los años exactamente divisibles entre 4 son años bisiestos.
- Los años exactamente divisibles entre 100 no son años bisiestos.
- Los años exactamente divisibles entre 400 son años bisiestos.
365 días y 6 horas
¿Por qué deben introducirse los años bisiestos? Porque la Tierra tarda 365 días y 5 horas, 48 minutos y 56 segundos más en completar una vuelta alrededor del sol sobre su órbita. Por tal motivo, no es posible hacer un calendario con duración exacta en cuanto al número de días.
Cada cuatro años, esas horas y minutos extras se convierten en un día: el 29 de febrero.
Esto hace que cada 4 años esas horas y minutos extras se conviertan en un día: el 29 de febrero, para compensar esa inexactitud.
Pero el que la duración de un año solar sea aproximadamente 365 días y 6 horas da origen a una situación compleja: así, si se añade un día cada 4 años, se podrá compensar la diferencia por uno o dos siglos, pero no por más tiempo.
Nuestro planeta no solamente tarda 365 días en dar una vuelta al Sol sobre su órbita como algunos piensan, sino 5 horas, 48 minutos y 56 segundos más.
Lea más: 2020, Año bisiesto
