Torres manifestó que, según el informe forense, el féretro contenía restos óseos presumiblemente de un niño de entre 8 y 10 años de edad, y que el fallecimiento tuvo lugar hace dos años, aproximadamente. Por lo tanto, descartó que se trate de algún fallecido por coronavirus, como habían especulado los lugareños.
El agente del Ministerio público solicitó a la policía local y a la Municipalidad de Luque verificar si existe alguna denuncia por profanación de tumba, además de verificar los cementerios municipales para descartar o confirmar esta posibilidad. No obstante, en caso de no existir reclamo alguno, el fiscal Francisco Torres ordenó sepultarlo en uno de los camposantos municipales.
Agregó que, según los objetos y símbolos encontrados dentro del féretro, habría sido hurtado para un rito sátanico.
