“Es difícil la lucha, pero tratamos a los pacientes como familia”, afirman enfermeras chaqueñas

FILADELFIA. Históricamente, ejercer la enfermería en el Chaco fue una labor heroica. Loida y Norma son dos enfermeras chaqueñas que forman parte del personal de primera línea que le hace frente al covid-19 en Boquerón. En este artículo nos comparten su experiencia combatiendo la pandemia en una de las zonas más críticas del país, que hasta la fecha no posee terapia intensiva.

Norma Cubilla y Loida Ríos, las heroínas de blanco
Norma Cubilla y Loida Ríos, las heroínas de blanco

Loida Ríos, del Hospital Materno Infantil de Villa Choferes del Chaco, tiene 23 años de servicio como personal de blanco, está casada y tiene dos hijos. Todos los días representa una incertidumbre, según expresó, porque el área respiratoria del hospital está muchas veces saturada y tiene un gran temor de llevar el virus a su hogar y transmitirlo a sus seres queridos.

“La llegada de la pandemia tardó, pero cuando comenzó, fue muy difícil para nosotros, realmente pensamos desde un principio que no íbamos a regresar con nuestra familia, pero pudimos sobrellevarla hasta hasta ahora”, comentó. Ante la consulta de qué es lo más difícil en el día a día, explicó que le hace sentir mal ver a los pacientes que necesitan terapia y que ellos no cuentan con eso en el hospital, pero que igualmente hacen el máximo esfuerzo por estabilizar a los pacientes.

“Hacemos lo que podemos, (…) vienen de todos lados, no solo de Boquerón, también de Alto Paraguay y de otras zonas y siempre estamos ayudando. Hace 23 años que estoy, es como si fuese mi casa este hospital, tengo familia… siempre les digo que si algo me pasa, tienen que rezar, porque no sé si siempre voy a poder regresar por la propia seguridad de ellos”, dijo.

“Hay mucha gente que no conoce ni valora nuestro trabajo, pero nosotros estamos todo el día en la lucha pensando cómo podemos asistir a nuestros pacientes y esperamos que todos se recuperen, sentimos por los parientes que están afuera esperando (…) cuesta mucho que piensen que no les estamos dando los cuidados correspondientes”, expresó.

Norma Cubilla trabaja hace 6 años en el hospital, tiene un papá adulto mayor con diabetes, al que no puede visitar con frecuencia para no exponerlo. Desde el principio de la pandemia también estuvo asistiendo a los pacientes del área respiratoria:

“No estábamos listos para esta situación, teníamos mucho miedo, pero de a poco nos acostumbramos a dar lucha y estamos enfrentando la situación. Lo más difícil es entrar en la sala respiratoria y encontrar todas las camas llenas, escuchar que todos los pacientes te llaman, querer ayudar a todos”, dijo.

“A la gente que no conoce nuestro trabajo les pido que se cuiden, nosotros batallamos día a día con los compañeros, nosotros les encontramos a los pacientes mal y en situaciones que conmueven el corazón, a los pacientes les tenemos como familia y duele mucho esto, solo ahí adentro uno sabe lo que es (…) estamos mal en el Chaco porque no tenemos terapia, pero ponemos el pecho por los pacientes”, puntualizó.

A más de un año del inicio de la pandemia, el Chaco paraguayo enfrenta graves problemas dentro del sistema de salud, las camas para internar pacientes son solo de terapia intermedia o para estabilizarlos hasta que evolucionen favorablemente o se les pueda trasladar a la capital del país. Hasta la fecha, no se concluyó tampoco el pabellón de contingencia en Mariscal Estigarribia y la cifra de contagiados sigue siendo alta.

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