“Yo estaba trabajando y vino este virus y se terminó todo”, explicó Don Enrique Eduardo Vera, quien esta mañana accedió a contar su historia a ABC. Nos mostró la preocupante situación en la que vive, debajo del puente y sin casi nada de pertenencias.
El hombre de 51 años es una de las cuatro personas que se instalaron debajo del viaducto, en Madame Lynch y Santa Teresa, frente al Cementerio del Este. Don Enrique fue único que accedió a una entrevista. El lugar, frío, oscuro y húmedo, sirve de “hogar” cuando se está en la calle.

Enrique Vera cuenta que vivía en San Pedro, donde tenía una casa, y vino a la capital a trabajar en el ámbito de la construcción. No obstante, las obras pararon debido a la pandemia y él se quedó sin ingresos, lo que le obligó a ir a las calles. Tampoco podía pagar su pasaje de vuelta a San Pedro, que ronda los G. 100.000, dijo.
Si pudiera elegir entre conseguir un trabajo en Asunción o poder volver a su casa, el hombre dijo que le gustaría trabajar. “Cualquier cosa voy a hacer, jardinería, construcción...”, manifestó. Dijo que siempre se queda bajo el puente porque hay algunas personas que le suelen buscar para hacer trabajitos y él no tiene celular. “Ellos saben que me van a encontrar acá, por eso me quedo”, enfatizó.
Vera tenía unas frazadas que le donó “la gente de la Iglesia”, pero le fueron robadas. “Acá no es seguro, vos te movés un poquito y ya se llevan las cosas”, dijo. En el lugar hay un sofá abandonado, sillas de plástico rotas y viejos colchones.
Don Vera tiene golpes en el rostro y quemaduras en el brazo, parte de las historias que debe vivir en su día a día. Una de heridas fue por defender a un amigo, a quien quemaron sus colchones y él quiso ayudar, comentó. Su amigo ahora está en el hospital.
El hombre añadió, triste, que otro amigo suyo de apellido Salcedo, falleció bajo el puente. Contó que el amigo se sentía muy mal de salud, estuvo tres días acostado en el suelo, debajo del viaducto, sin comer y sintiendo dolor. Pese a que Don Vera recorrió varios hospitales pidiendo ayuda, no encontró la manera de trasladar a Don Salcedo, quien finalmente falleció.
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Drogas y alcohol
El hombre afirmó: “Yo ni cigarillo no toco”, cuando se le consultó sobre el consumo de bebidas alcohólica u otro estupefaciente. Lo dijo, mientras otro hombre fumaba, tirado en un colchón, al lado suyo. Vera indicó que había varios “chespiteros” en la zona.
Sobre trabajar, Vera manifestó que resulta muy difícil, puesto que la gente no quiere meter a desconocidos a su casa. También respondió que sí tiene familia, pero que no viven con él. Dos hijas suyas están en Mariano R. Alonso y otra en Capiatá.
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Finalmente, le consultamos sobre si iría a uno de los albergues de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) si tuviera la oportunidad, y afirmó que sí. Tanto él como otras personas viven allí afirmaron que no fueron asistidos aún por la SEN, incluso con las bajas temperaturas que se están registrando por las noches.