Mucho de los inicios del desarrollo agropecuario del Chaco paraguayo, en especial del Chaco Central, es producto de prueba y error.
Los primeros productores que se instalaron en la región, en su mayoría inmigrantes, aparte de aprender a entender el clima árido chaqueño tuvieron que adaptar su sistema de producción a la disponibilidad de agua, calidad de suelo y demás factores para poder sobrevivir y desarrollarse económicamente; transformaron el rubro agropecuario con métodos intensivos y extensivos hasta posicionar lo que el Chaco produce en las mejores góndolas del país y del mundo.
Buscando sacar ventaja de esa experiencia, en un esfuerzo comunitario, las cooperativas Chortitzer, Fernheim y Neuland lanzaron la Fundación de Investigación y Desarrollo Agropecuario (Ideagro), con la misión de facilitar soluciones de investigación e innovación tecnológica para el desarrollo pecuario sostenible, fomentando la producción de materia prima de alta calidad.
Las cooperativas han avanzado desde hace décadas en el desarrollo de chacras, métodos y cultivos experimentales, carne y producción de lácteos y consideran este paso una forma de profesionalizar todo el esfuerzo realizado para brindar a los productores datos más fiables y coordinar con profesionales la investigación y las áreas a ser estudiadas y desarrolladas.
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En cuanto al factor humano, los organizadores explicaron que las cooperativas tienen un plantel profesional en crecimiento que trabaja asesorando a productores y señalaron que al ser este un emprendimiento que requiere recursos, se da la unión de las tres cooperativas.
Las áreas y proyectos abarcarán agricultura, ganadería, el sector lácteo, la producción alternativa y los proyectos de creación de valor de origen.
La próxima actividad a ser desarrollada con el apoyo de este nuevo proyecto es el séptimo Congreso Internacional Agropecuario en zonas semiáridas, en el predio de Pioneros del Chaco S.A. el 16 y 17 de septiembre.
