Toda la precaria infraestructura fue instalada por los propios vecinos, quienes debieron estirar a través de cables o alambres la energía eléctrica de otros lugareños, debido a que hasta el momento sus pedidos no tienen respuesta de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
Justo Pastor Ojeda, uno de los vecinos afectados, dijo que, a consecuencia de esta situación, sufren permanentemente la quema de artefactos eléctricos, heladeras entre otras comodidades de sus casas debido a la inestabilidad del servicio con permanentes cortes y sobrecargas.
Pero lo más preocupante según Ojeda, es la posibilidad latente de ocurrir algún accidente fatal, ya que los cables se suelen soltar y las columnas de madera no constituyen una garantía para los habitantes del barrio. “No podemos ni construir a causa de esto”, refirió.
Por su parte, consultado sobre el tema, Pedro Cabrera, jefe de la oficina regional de la ANDE Curuguaty, manifestó que estará interiorizándose de la solicitud que debe ser derivada a la sección de proyectos, con un trabajo previo de relevamiento total de la zona para agilizar los trámites de electrificación.
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