Narcos usan las cárceles como base de operaciones para sus negocios, equipan calabozos con tecnología, lujos y hasta conviven en ellas con sus parejas

Los grandes capos del narcotráfico detenidos en nuestro país han utilizado las cárceles como verdaderas bases de operaciones. Con la complicidad de guardiacárceles acomodaron celdas y hasta pabellones enteros con todos los lujos y elementos informáticos conectados a internet para manejar sus negocios. El traficante Jarvis Chimenes Pavão contaba hasta con una sala de reuniones instalada en la planta alta, sobre el portón principal de Tacumbú.

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Pero el presunto mafioso Faustino Ramón Aguayo Cabañas (44) superó todos los límites al ser descubierto que estaba viviendo en una ostentosa celda de la cárcel de Pedro Juan Caballero con su pareja Mirna Keldryn Romero Lezme (22), quien a su vez usaba una parte de estacionamiento como garaje, para su lujosa camioneta.

Poco después de las 04:00 de la madrugada del jueves último, agentes fiscales y efectivos del departamento Contra el Crimen Organizado de la Policía irrumpieron en la celda de Aguayo en busca de alguna conexión con el feroz atentado ocurrido al amanecer del pasado sábado 9 de octubre último, en pleno centro de Pedro Juan Caballero, en el que perdieron la vida el presunto narco Osmar Vicente Álvarez Grance (31), alias Bebeto, Haylee Carolina Acevedo Yunis, hija del gobernador del Amambay, Ronald Enrique Acevedo Quevedo, y otras dos jóvenes.

Grande fue la sorpresa de los agentes cuando sorprendieron al sospechoso durmiendo plácidamente junto a su pareja entre edredones de seda. La celda convertida en habitación contaba con todas las comodidades posibles, acondicionador de aire, televisor, conexiones a internet, varios celulares de alta gama entre otras cosas. Luego, los uniformados confirmaron que todo el pabellón, ubicado a la entrada de la cárcel regional, fue refaccionado para albergar a otros ochos reclusos, todos procesados por narcotráfico al igual que Aguayo, y puedan gozar de una placentera estadía en el sitio y seguir manejando sus negocios impunemente y en compañía de sus familiares.

En uno de los pasillos se encontró un cochecito eléctrico que servía de distracción a los hijos que iban de visita, también hallaron en el lugar una mesa de billar para matar el ocio de los privilegiados.

Según los investigadores, en este caso Aguayo -quien era buscado desde hace años por los organismos de seguridad quienes lo identificaron como uno de los traficantes de cocaína más importantes que operaba en el norte del país- primero se aseguró de dónde iba a guardar reclusión y luego se presentó en la oficina del juez de garantías Mirko Valinotti en Asunción y este ordenó explícitamente su reclusión a la cárcel de Pedro Juan Caballero.

Precisamente, esta situación se dio en el reclusorio donde en la madrugada del 19 de enero del 2020 se fugaron al menos 76 miembros de la organización criminal Primer Comando Capital (PCC) y por ende la seguridad y los controles tendrían que haber sido extremos en el lugar.

Poco le sirvió a la ministra de Justicia Cecilia Pérez el actuar de los miembros del departamento de Inteligencia Penitenciaria y otras dependencias creadas para prevenir estos hechos.

Cómodos en cárceles del Paraguay

Históricamente, los grandes capos mafiosos brasileños requeridos por la justicia de su país, pero que fueron detenidos en Paraguay hicieron todo lo posible por evitar la extradición y quedar en algún reclusorio local, sin importar que sea el mismo cuartel policial de la Agrupación Especializada, donde también accedían a comodidades, lujos, privilegios y por sobre todo los elementos de comunicación para seguir manejando sus negocios.

En el caso del narco Jarvis Chimenes Pavão, este fue detenido en el 2009 en su estancia Cuatro Filhos, en la zona de Yby Yaú, Concepción. Luego fue condenado a ocho años de cárcel por los delitos de asociación criminal, lavado de dinero y violación de la ley de armas, pese que en el Brasil tenían una condena de 17 años por narcotráfico.

Durante su estadía en la cárcel de Tacumbú este sinvergüenza mandó modificar todo un sector ubicado en la planta alta, sobre el portón principal del penal. Una celda fue convertida en su habitación, otra en una sala de reuniones y otro calabozo en cuarto de baño. De más está decir que estos lugares estaban equipados con lo último en tecnología y lujos, según informaron.

Marcelo Piloto

Marcelo Fernando Pinheiro Veiga, alias Marcelo Piloto, miembro importante del Comando Vermelho, capturado a finales de 2017 en Itapúa, no quería ser enviado por nada del mundo a su país y, para evitarlo, planificó un operativo para huir, mandó preparar un coche bomba, y luego mató a una joven en su celda, que estaba ubicada a unos metros detrás de la oficina de guardia de la Agrupación Especializada. Sin embargo, por este hecho el mismo presidente Mario Abdo Benítez ordenó su expulsión del país, hasta ahora está preso en una cárcel del Brasil.

Granja vip

El 17 de junio de 2019, al día siguiente del asesinato -algunos por degüello- de 10 internos, reos del clan Rotela en el penal de San Pedro de Ycuamandyyú, las autoridades descubrieron que los presuntos narcos Víctor Brítez Aranda, alias Chapaló, y Tranquilino Giménez vivían con total libertad, salían de vacaciones y hasta frecuentaban locales nocturnos de la zona.

Ambos presuntos mafiosos estaban instalados en una granja vip “mau”, construida fuera del recinto penitenciario y edificada con recursos de los mismos narcos y a espaldas de las autoridades del Ministerio de Justicia.

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