Durante el procedimiento, los intervinientes destruyeron en su totalidad las viviendas instaladas en el predio, incluyendo unas cien hectáreas de cultivos agrícolas, una institución educativa y la capilla de la comunidad. Sin embargo, ninguno de los ocupantes de la fracción fue detenido debido a que todos salieron antes de la llegada de la comitiva.
La ocupación de una parte de este inmueble de 400 hectáreas se produjo en el 2010 por parte de unas 40 familias denominadas sin tierras y desde ese tiempo vienen trabajando en el terreno en la producción de productos agrícolas de renta y de consumo y en la cría de animales menores en pequeña.
Por otra parte, el dueño Miguel Ángel Montaner denunció que otro grupo de presuntos sin tierras había ocupado recientemente un área natural de aproximadamente 300 hectáreas, situado dentro del mismo establecimiento ganadero.

No quiere vender
Cabe recordar que desde el inicio de este conflicto de tierra, el dueño de la finca siempre ha manifestado que no estaba interesado en vender ni un pedazo de su finca, aunque las familias asentadas en el lugar venían realizando las gestiones ante el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), la legalización del asentamiento a través de la compra de la fracción ocupada.
Sobre el procedimiento, la fiscala Lilian Ruiz aclaró que la acción llevada a cabo en el predio no fue un desalojo como normalmente se conoce, sino más bien la reposición de la tierra a su propietario, teniendo en cuenta que es el poseedor de los documentos de la finca.
Al respecto, uno de los dirigentes de los sin tierras, identificado como Pedro Ramírez manifestó que a pesar de todo lo que vienen soportando para conseguir una parcela de tierra para cultivar y mantener a sus respectivas familias, la lucha iniciada hace más de diez años no va a terminar con este tipo de amedrentamiento a la gente, y que más bien ellos están mas fortalecidos para seguir adelante, aseveró.
En estos momentos, todas las personas que abandonaron la finca para no ser detenidas por la policía están acampadas en la intemperie al costado de una calle vecinal de la colonia Primavera Real en espera de alguna resolución desde el Indert.

