La cancelación de la deuda de Itaipú abre nuevas perspectivas, señalan

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Victorio Oxilia, investigador  de la UNA.
Victorio Oxilia, investigador de la UNA.

La cancelación de la deuda de Itaipú, que es una de nuestras centrales hidroeléctricas binacionales, es un hecho histórico, muy relevante para nuestro país porque ahora vale más de US$ 80.000 millones y somos dueños de la mitad, explicó el doctor Victorio Oxilia, investigador de la Facultad Politécnica (UNA), exsecretario general de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).

La cancelación de la deuda de Itaipú, que es una de nuestras dos centrales hidroeléctricas binacionales, con la amortización de cerca de US$ 63.500 millones en el lapso de su historial de pagos de la deuda, desde la década de los ‘80, es un hecho histórico muy relevante, aunque fue un proceso complejo y no exento de críticas (sobre el origen y el manejo de la deuda) en nuestro país, señaló el doctor Victorio Oxilia, de la Facultad Politécnica (UNA).

Agregó que no obstante, el balance es claramente positivo, porque pagamos (usuarios de ANDE) 6,5% de toda esa deuda pero ahora Paraguay es dueño de la mitad de un enorme patrimonio de 70.000 a 80.000 millones de dólares.

“Tenemos la posibilidad de a partir de ahora de consumir energía más barata todavía; y también de poder continuar exportando la energía eléctrica excedente a Brasil en condiciones más beneficiosas para nuestro país, señaló.

Destacó que eso se deberá obtener con la negociación de mejores condiciones de venta de la energía eléctrica excedente al Brasil, que se daría en el contexto de la revisión del Anexo C, con una estrategia clara y con transparencia para el pueblo paraguayo, aspectos que han sido descuidados por el actual gobierno nacional. Comentó que por eso ahora surgen nuevos visos o al menos mejores perspectivas para generar muchos nuevos beneficios para el Paraguay, para apalancar el desarrollo nacional con la Central Hidroeléctrica Itaipú.

Consideró que Paraguay posee energía de fuente renovable abundante, no infinita, factor que tiene un valor potencial inmenso para el desarrollo, porque puede ser aplicado para el cambio de paradigmas (hacia una mayor electrificación) en varios sectores, como el transporte, la industria y la producción, generando ocupación a la gran población joven que tenemos, gracias al bono demográfico.

“Hoy el transporte en Paraguay quema combustibles fósiles importados y caros y eso se puede transformar: podemos apuntar hacia un transporte verde, con el uso de la energía eléctrica renovable que disponemos, con gran incidencia de la movilidad eléctrica; así también tenemos la posibilidad de usarlo en el sector productivo para obtener hidrógeno verde, fertilizantes, componentes industriales para la movilidad eléctrica, pulpa de celulosas, biocombustibles de última generación, y varios otros renglones estratégicos, para la generación de riquezas”, mencionó entre varias cosas el experto de la UNA.