Alejandrina Aguilera es un fiel ejemplo de superación, esfuerzo y sacrificio. Ella inició su educación a los 8 años en la escuela Choferes del Chaco de Itá y logró cursar hasta el quinto grado. Sin embargo, la necesidad golpeó a su puerta en 1969.
Tras la separación de sus padres, quedó al cuidado de su mamá y se vio obligada a dejar la escuela a los 12 años para empezar a trabajar en casa de familia.
Alejandrina jamás pudo retomar su formación educativa, pero ese deseo nunca desapareció.
Hoy, a sus 68 años, está cumpliendo la promesa que se hizo a sí misma. Doña Alejandrina asiste al Centro de Educación de Jóvenes y Adultos de Itá N° 11-303, una institución pública, que ofrece educación permanente para quienes habían dejado sus estudios.
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Alejandrina volvió a encontrar un espacio para continuar educación. Actualmente, ella se encuentra cursando el Tercer Ciclo, equivalente a lo que serían el sexto y séptimo grado de la educación básica.
Si una persona comienza sus estudios desde cero en este centro, terminar el ciclo completo le llevaría aproximadamente cuatro años.
Según la directora de la institución, Nilda Isabel Oviedo, doña Alejandrina no solo está estudiando, sino que se convierte en una motivación para sus compañeros.
Reconocimiento a una trayectoria de lucha
La institución decidió presentar su biografía dentro del programa Ñe’ẽry, que busca incentivar la lectura, escritura y oralidad.
Su historia de vida fue destacada y reconocida. Alejandrina resultó ganadora a nivel distrital en Itá y su material fue presentado en una feria pedagógica organizada por la Supervisión de Apoyo Técnico Pedagógico. Además de ganar en la modalidad de creación de narración, Alejandrina superó su miedo a hablar en público.
Las metas personales de Alejandrina
La motivación de Alejandrina va más allá de obtener un título. Su objetivo principal al estudiar era poder leer, interpretar y explicar la Biblia a otras personas. Hoy, ella puede leer la biblia y compartir con sus compañeros y familiares. Ella tiene dos hijos y ambos la acompañan en este paso.
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La directora Oviedo subraya que el centro es un lugar donde personas que enfrentaron problemas de la vida y encuentran una oportunidad educativa para superarse.
“Nunca dejes de hacer algo porque piensa que es tarde. Nunca es tarde para estudiar”, expresó la directora de la institución. Señaló que Alejandrina es un claro ejemplo que nunca es tarde para alcanzar tus sueños.