Varios empresarios se reunieron este sábado en el barrio Jardín de San Bernardino para analizar la situación y dialogar sobre posibles acciones, advirtiendo que más de 30 empresas se verán afectadas por la decisión municipal.
Durante el encuentro expresaron su preocupación por la falta de respuestas de la Comuna y señalaron que la medida no solo perjudica la convivencia vecinal, sino que también genera un impacto económico negativo en la ciudad.
Tras quedar fuera del principal espacio destinado históricamente a la movida nocturna en San Bernardino, varios locales fueron habilitados en un sector donde existen viviendas familiares, lo que desató quejas y cuestionamientos de residentes y referentes del sector comercial.
Julio Pampliega, uno de los empresarios afectados, lamentó la situación y mencionó que no tiene sentido haber prohibido las discotecas en el Anfiteatro con el argumento de evitar ruidos, para luego permitir su funcionamiento en barrios residenciales.
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“No estamos en contra de que se trabaje, pero no pueden dañar la tranquilidad de los demás. Si esto no se soluciona vamos a contratar un abogado y accionar, porque no se puede perjudicar a terceros por habilitar fiestas en una zona residencial”, afirmó.
En la misma línea, Marilín Caballero, presidenta de la Cámara de Comercio local, cuestionó duramente la habilitación de estos locales en zonas residenciales y advirtió que será una de las principales afectadas, ya que su vivienda se encuentra detrás de una de las discotecas.
“Manejábamos información de que en el lugar funcionaría un food bar, pero al final se instaló una gran discoteca que operará todos los fines de semana de enero”, sostuvo.
Los locales que actualmente funcionan en el barrio Jardín son Zolara y Amelia. Marilín indicó que ya realizaron consultas ante la Municipalidad, donde se argumentó que el sector corresponde a una de las denominadas “zonas mixtas”, habilitadas de manera excepcional para la temporada de verano.
Caballero anticipó que se teme que la situación se convierta en un caos debido al estacionamiento y al tráfico que generarán estas discotecas. Señaló además que, junto con los vecinos, se están preparando para presentar una nota ante la Junta Municipal y el intendente y que, de no haber soluciones, recurrirán a acciones penales.

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Anfiteatro sin discotecas y un intendente que dejó de responder
En el predio del Anfiteatro José Asunción Flores solo operarán este año los restaurantes Diablada y Lomitería Hesu.
El intendente Emigdio Ruiz Díaz (ANR) justificó la exclusión de las discotecas señalando que en 2023 se acordó con los locales de la movida nocturna que el permiso para operar en el lugar sería únicamente por dos años, tras lo cual debían trasladarse a una zona mixta.
Esta explicación fue brindada en la única ocasión en que el jefe comunal accedió a hablar con ABC Color sobre el conflicto. Posteriormente, ya no volvió a atender llamadas ni a ofrecer nuevas aclaraciones públicas, pese a los reiterados reclamos de empresarios y vecinos.
En aquel momento, el intendente no supo precisar qué ocurrirá finalmente con los locales nocturnos y señaló que analizaría la situación, pero nunca lo hizo. Incluso aseguró que el traslado de las discotecas no afectaría económicamente a la ciudad, argumentando que San Bernardino ya progresó en los últimos años gracias al auge inmobiliario.
Mientras tanto, vecinos del barrio Jardín advierten que la polución sonora ya es una realidad y cuestionan una política municipal que, lejos de resolver el problema del ruido, terminó trasladándolo a zonas residenciales, con consecuencias sociales y económicas aún abiertas.

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