Una verdadera multitud comenzó a ingresar desde las primeras horas de la noche de este sábado a la playa municipal de Pilar para ser parte de la 37ª edición de la tradicional Fiesta Hawaiana, considerada la fiesta playera más grande del país.
El evento vuelve a posicionar a la capital de Ñeembucú como un punto de atracción turística, recibiendo a visitantes provenientes de diversos puntos del territorio nacional e incluso del extranjero.
La masiva llegada de personas se hizo sentir rápidamente en la ciudad, donde comercios, hoteles, restaurantes y heladerías se vieron colmados, generando un importante impulso a la economía local, que venía atravesando un periodo de baja actividad.
El atractivo principal de la fiesta se concentra a orillas del río Paraguay, con una variada cartelera artística. En el escenario se presentan el grupo Tierra Noble de Pilar, Edgar Cámarasa y su Talento de Barrio, el artista mexicano Paco Barrón y, desde la Argentina, el grupo Los Tulipanes.
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La propuesta se completa con shows de DJ y la animación de Juan “ChaCha” Fretes, en una celebración que, según los organizadores, se extenderá hasta aproximadamente las 8:00 de la mañana.
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Cobertura policial
En materia de seguridad, la directora de Policía de Ñeembucú, comisario Martina Trinidad, informó que unos 500 agentes de la Policía Nacional se encuentran desplegados para brindar cobertura al evento, trabajando de manera coordinada con efectivos de la Prefectura Naval, zona Pilar, que realizan patrullas constantes a lo largo de la ribera del río Paraguay para prevenir incidentes.
La jefa policial señaló además que hasta el momento no se registraron hechos que lamentar, ni dentro de la ciudad ni en las rutas PY 19 y PY 04, donde se llevan a cabo controles y filtros a las personas que ingresan al departamento de Ñeembucú.
La fiesta Hawaiana es organizada por padres de familia vinculados a la AFS (American Field Service), cuyos hijos forman parte del programa de intercambio cultural que promueve el aprendizaje intercultural, la convivencia con familias anfitrionas, el estudio en colegios extranjeros y el desarrollo de habilidades personales, dando a la celebración un trasfondo educativo y cultural que trasciende lo meramente festivo.
