A través de una publicación en redes sociales, la docente Natalia Estela Semenchuk denunció públicamente que residentes del Hospital General de Itapúa habrían echado de la cama a su marido, quien estaba internado por un aneurisma. Posterior a la caída accidental durante una inspección de rutina, el hombre sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció el pasado 3 de enero.
“En ese hospital, o como lo llamo yo, MORGUE, todos los que están internados son atendidos por residentes; practican por nuestros familiares, es la cruda realidad”, manifestó en parte del comunicado.
Tras lo expuesto por la mujer, los médicos responsables del Hospital General de Itapúa emitieron un comunicado donde refieren que solicitan una auditoría para estudiar lo sucedido en ese caso. El director del centro asistencial afirmó que lamentan el desenlace fatal.
“No hay verdaderos médicos y estamos en manos de residentes que no tienen supervisión”, puntualizó en su descargo. Además, lamentó: “mi marido de 48 años entró caminando, esos 15 días hablaba bien, […] y salió muerto”, expresó.
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Hospital escuela
El reclamo de la docente refiere que en el HGI existen muchos residentes y que los médicos supervisores no se encuentran casi en ningún momento.
La viuda refirió en su publicación que la falta de experiencia se traduce en prácticas irresponsables con los pacientes y que pudieron ser la causante del fallecimiento de su marido.
Entretanto, el director del HGI, Juan María Martínez, manifestó que la institución funciona como un hospital escuela y opera bajo todos los protocolos adecuados y certificados.
Indicó que tienen actualmente 140 médicos residentes; entretanto, los contratados serían todos médicos especialistas, en muchos casos con un promedio de edad bajo, por lo que pueden ser confundidos con residentes, estimó.
