Monseñor Joaquín Robledo felicitó a la comunidad de Capiatá y destacó el significado espiritual de la Virgen de la Candelaria. Señaló que ella está llena de luz y que, en sus brazos, lleva la luz del mundo, Jesucristo. “Es la fiesta de la Presentación del Señor. Le damos gracias a Dios por eso”, expresó al iniciar la homilía.
Tras reflexionar sobre la importancia del papel de la Virgen María en la vida católica, por su carácter protector y de servicio, exhortó a los fieles a imitar su ejemplo.
“La Virgen siempre estuvo al servicio de Jesucristo, y de esa misma manera debemos imitarla”, reflexionó.
Durante su mensaje, recordó que el eje pastoral del año 2026 es “El bien común” e instó a todos a practicarlo, especialmente a la clase política. En ese contexto, citó el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, que señala que el bien común compromete a todos los miembros de la sociedad y que nadie está exento de colaborar.

“El sufrimiento de muchas familias que atraviesan situaciones de violencia, maltrato hacia los más débiles, homicidios, feminicidios y abusos demuestra que muchas personas no están en condiciones de alcanzar por sí mismas su pleno desarrollo. De ahí deriva la necesidad de que las instituciones y la clase política pongan en práctica el bien común, cuya finalidad es hacer accesibles los bienes necesarios —materiales, corporales, morales y espirituales— para todos”, reflexionó.
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“El gran desafío que tenemos es construir el bien común, aportando cada uno desde su lugar para fortalecer nuestra comunidad, en el barrio y en el distrito. Esto no es solo para algunos, sino para toda la sociedad”, expresó el obispo.

Asimismo, mencionó que la finalidad del Estado es el bien común. “Está para servir al ser humano, no para que los hombres se sirvan del Estado. El Estado debe garantizar la unidad y la organización de la sociedad civil”, refirió.
La bendición de las velas
La celebración litúrgica se inició tras la tradicional procesión del “Paseo de las Candelas”, que partió desde la Capilla San Francisco de Asís y culminó en la iglesia parroquial. Antes del inicio de la misa, el obispo pidió a los fieles mantener encendidas sus velas para recibir la bendición.
