A 30 años de la peor tragedia aérea de Paraguay, desatada por una broma

El lugar de impacto de la aeronave, en Mariano Roque Alonso. Fallecieron 22 personas. Hoy se cumplen treinta años.
El lugar de impacto de la aeronave, en Mariano Roque Alonso. Fallecieron 22 personas. Hoy se cumplen treinta años.

El 4 de febrero de 1996, un avión que acababa de despegar del aeropuerto Silvio Pettirossi se estrelló en Mariano Roque Alonso, un accidente que causó la muerte de los cuatro tripulantes de la aeronave y 18 personas en tierra. Todo comenzó con una broma.

Hoy se cumplen 30 años desde el accidente aéreo más letal de la historia de Paraguay, cuando la caída de un avión en la ciudad de Mariano Roque Alonso causó 22 muertes.

Era un domingo, en horas de la siesta, cuando un avión de cargas DC-8 de la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe despegó del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, en Luque, con cuatro tripulantes de nacionalidad colombiana a bordo.

Momentos después, el avión cayó sobre el barrio Monseñor Bogarín de la vecina ciudad de Mariano Roque Alonso, arrasando con cinco casas y matando a 18 personas que se hallaban en tierra –13 de ellas niños– y a los cuatro tripulantes de la nave.

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Una broma, el origen de la tragedia que causó 22 muertes

En 2017, el abogado Desiderio Sanabria, que en 1996 trabajó con la aerolínea colombiana para asistir a las víctimas del accidente, comentó que de acuerdo a las grabaciones de la cabina del avión obtenidas de la caja negra de la aeronave, el desastre ocurrió debido a una broma entre los tripulantes.

Los pilotos principales quisieron probar a uno de los aprendices que volaba con ellos y apagaron intencionalmente un motor, y después el otro –una maniobra que no es inusual–, para medir la capacidad de reacción del novato ante un inconveniente.

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Sin embargo, la aeronave no había alcanzado la altura necesaria para realizar esa maniobra de forma segura.

Las víctimas

Once de los 18 fallecidos en tierra eran miembros de una sola familia, los García, que estaban celebrando una reunión familiar al momento del accidente. Trece eran niños.

En total, hubo 22 muertos, ya que la lista de fallecidos en tierra se suman los cuatro tripulantes colombianos del avión.

Otros fallecidos fueron el joven Édgar Franco, de 24 años; su esposa, Perla Jara, de 23 años; y el pequeño hijo de ambos, Pablito Adrián, de tres meses. En la casa donde vivía el joven matrimonio con su bebé existe un oratorio erigido en homenaje a todas las víctimas y donde hoy habrá un oficio religioso de recordación.

Los sobrevivientes vendieron la propiedad y se marcharon del barrio, debido al dolor inmenso que tenían que soportar todos los días.