Lo que debería haber sido el inicio de una vida se convirtió en una pesadilla para Débora y su familia. Mayra Balbuena, tía del recién nacido, relató con dolor lo que sufrieron entre el sistema público y privado, que culminó con el fallecimiento del bebé tras un cuadro de fiebre que fue inicialmente minimizado por los profesionales de salud.
“Es solo la vacuna”
Según el testimonio de la familia, el bebé comenzó a presentar fiebre de 39° a los pocos días de nacido. Al acudir de urgencia al Hospital Distrital de Limpio, el personal médico le restó importancia al síntoma, asegurando que se trataba de una reacción normal a sus primeras vacunas.
Tras realizarle análisis, cuyos resultados supuestamente estaban “bien”, los médicos procedieron a darle el alta.
Sin embargo, al llegar a su hogar, la temperatura del pequeño no cedió, manteniéndose en 38° y en ascenso. Ante la persistencia del cuadro, los padres decidieron buscar una segunda opinión en el sector privado.
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El calvario en el Sanatorio Fernández
La familia se trasladó al Sanatorio Fernández, donde la situación, lejos de mejorar, se tornó confusa y angustiante.
Mayra relató que el personal privado cuestionó por qué el hospital público los había dejado ir. Al bebé se le aplicó una inyección cuya composición la familia desconoce.
Mantuvieron a los padres en el pasillo bajo la promesa de un traslado al IPS que nunca se concretó.
Denuncia de extorsión
La familia afirmó que intentaron cobrarles la suma de G. 1.600.000 por la permanencia en el pasillo y que pretendieron obligar al padre a firmar un documento donde eximía de responsabilidad al sanatorio si algo le ocurría al bebé.
Ante la falta de atención y las irregularidades, el padre del menor exigió la devolución de los documentos y regresó de urgencia al hospital estatal.
Al reingresar al Hospital de Limpio, el panorama cambió drásticamente. El personal médico informó a la familia que el recién nacido presentaba un problema cardíaco repentino. A pesar de los esfuerzos por reanimarlo tras un paro cardiorrespiratorio, cerca de las 22:00 se confirmó el fallecimiento.
“Nuestra queja es la negligencia médica doble. De acá lo soltaron diciendo que era la vacunita, y allá (en el privado) le aplicaron algo que nadie sabe qué fue”, expresó Mayra Balbuena.
Silencio institucional
Hasta el momento, la familia denuncia que no han recibido explicaciones claras por parte de las autoridades del hospital. La falta de coherencia entre los primeros análisis que daban al bebé como “sano” y el repentino fallo cardíaco es el eje del reclamo de justicia.
El cuerpo del pequeño fue entregado a su madre en condiciones que la familia describió como carentes de toda sensibilidad humana, mientras exigen que se investigue el actuar de ambos centros asistenciales para que esta tragedia no quede impune.
